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Narco más buscado estaba semidesnudo cuando fue capturado


El poderoso capo del narcotráfico Diego Montoya, cuya fortuna es “incalculable” según autoridades, fue hallado en calzoncillos y oculto tras un matorral por un comando militar que lo sorprendió en una vetusta granja del suroeste de Colombia, sin electricidad, y junto a su madre anciana.
Según narró el martes el comandante del Ejército, general Mario Montoya, al amanecer del lunes, un comando elite de 45 miembros irrumpió de sorpresa en helicópteros Black Hawk en la hacienda El Pital --en construcción, sin lujos y tan modesta que no contaba con electricidad-- en pos del capo.
“Cuando las tropas aterrizan en el patio de la casa, los soldados se dispersan. Unos llegan hasta una habitación, identifican a tres mujeres y dos hombres, y rápidamente observan sobre una cama una billetera. Al registrarla, encuentran una cédula con el nombre del capo”, narró Montoya a radioemisoras.
Los soldados se sorprendieron con la modestia del lugar. “La habitación parecía más el cuarto de un peón”, dijo Montoya, al revelar que tenía un televisor y un computador, que funcionaban con planta eléctrica, un refrigerador a gas y varias botellas de whisky. “Inmediatamente empiezan a registrar el área. Encuentran un rastro de un pie que se arrastra. Llegan a una quebrada, hallan una hojarasca y debajo de ésta, a “Don Diego” enterrado hasta el cuello y en ropa interior.