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Republicanos vuelven al Congreso debilitados


Los republicanos encaran esta semana la reanudación de las sesiones del Congreso de EU con la mira puesta en los comicios de 2008 y debilitados por la renuncia de un senador, envuelto en un escándalo sexual, y el anuncio del retiro de otro que no buscará su reelección.
El Partido Republicano, que a la cola de la popularidad de George W. Bush consolidó en 2000 y 2004 su hegemonía en el Congreso, perdió esa mayoría en las elecciones legislativas de 2006, y se encamina a una elección general difícil el año próximo arrastrado por la impopularidad del mismo presidente.
Actualmente el Partido Demócrata ocupa 51 escaños en el Senado y los republicanos tienen 49 puestos. Tras seis años de “guerra global contra el terrorismo” y los problemas en Irak, el desencanto de los votantes podría dar a los demócratas, una mayoría más amplia.
Tras el receso veraniego, la agenda del Senado luce mala para el Partido Republicano: el martes, el Comité de Fuerzas Armadas analizará, a puertas cerradas, el tratamiento que EU ha estado dando a sus prisioneros capturados como terroristas y desamparados de proceso judicial.
El jueves, ese mismo comité examinará las conclusiones de una comisión independiente que evaluó el desempeño de las fuerzas de seguridad iraquíes, un desempeño del cual la Administración Bush confía en que permitirá una reducción gradual de la presencia militar estadounidense en ese país.
Ambos asuntos van en detrimento del Partido Republicano.
El tratamiento de los “combatientes enemigos” forma parte de las críticas que se han crecido contra la Administración Bush, y del desprestigio que hundió recientemente al secretario de Justicia, Alberto Gonzales, quien anunció su dimisión.
Desde comienzos de 2004, el gobierno de Bush declaró éxitos en la capacitación del Ejército y la fuerza policial iraquí, pero la ineficacia de esas fuerzas requirió que Estados Unidos tenga ahora en Irak más soldados que los que llevó a la invasión en 2003.
La semana pasada, el senador republicano más prominente en ese comité, John Warner, de Virginia, anunció que no buscará la reelección en noviembre de 2008, lo cual abrió la competencia por la curul en su Estado.
La salida de Warner, después de tres décadas en el Congreso, abre la puerta a una reñida contienda en las filas republicanas de Virginia entre el representante, centrista, Thomas Davis, y el más conservador y ex gobernador Jim Gilmore.
Pero sea cual fuere el adalid republicano en Virginia en 2008, tendrá una brega cuesta arriba frente al casi seguro candidato del Partido Demócrata, el ex gobernador Mark Warner.
La única posibilidad de que Warner no sea candidato al Senado es que su partido decida postularlo a la vicepresidencia en 2008.
Los republicanos sufrieron otro golpe duro la semana pasada, cuando el senador Larry Craig, de Idaho, anunció que renunciará a su escaño debido a un confuso encuentro en un baño de hombres en un aeropuerto con un policía que lo acusó de conducta lasciva.
Craig, de 62 años, reconoció que la controversia “sería una distracción en momentos en que Estados Unidos y su Senado tienen asuntos muy graves entre manos”.
La partida de Craig no alterará por ahora la situación en la Cámara Alta: su mandato expiraba en enero de 2009 y será reemplazado por un republicano designado por el gobernador Butch Otter.
Pero en noviembre de 2008 ése será otro puesto en el Senado que los demócratas podrían conquistar.
Craig fue arrestado brevemente el 11 de junio en un aeropuerto de Minnesota, donde un agente policial, que investigaba conducta sexual en uno de los baños para hombres, alegó que el senador le había hecho propuestas lascivas.
Mientras tanto, han circulado rumores de que el senador republicano de Nebraska, Chuck Hagel, también se retiraría de la política. En ese estado un candidato fuerte para reemplazarlo es el ex senador demócrata Bob Kerrey.