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Marine de EU revela atrocidades en Irak

* En audiencia preliminar, oficial confesó que recibió órdenes para ejecutar mujeres y niños

Un oficial de los Marines de Estados Unidos reveló cómo recibió una orden para empezar a disparar en una habitación llena de mujeres y niños en el pueblo iraquí de Hadiya, en una audiencia preliminar contra un sargento vinculado a esta matanza en 2005.
Este testimonio surgió en la apertura de una audiencia preliminar en el caso contra el sargento Frank Wuterich, quien enfrenta 17 cargos de asesinato por la masacre de Hadiya, uno de los crímenes de guerra más serios que ha manchado la reputación de las fuerzas estadounidenses en Irak.
Wuterich, vestido de caqui, se limitó a dar su nombre en esta primera audiencia para determinar si será procesado en la Corte de la base de los marines de Camp Pendleton, a unos 200 km al sur de Los Ángeles, cerca de San Diego (California, oeste).
El sargento de 27 años, casado y padre de tres niños, fue señalado por el cabo Humberto Mendoza, quien contó cómo los marines respondieron a un ataque con una bomba de ruta que mató a un camarada que patrullaba en Hadiya el 19 de noviembre de 2005.
Mendoza reveló que los marines que estaban bajo el mando de Wuterich empezaron a disparar contra las casas donde sospechaban que se encontraban los insurgentes responsables de la bomba artesanal que había matado a su compañero horas antes.
En una casa Wuterich dio la orden de disparar apenas alguien atendiera al llamado que hacían los marines en la puerta. “Él dijo ‘esperen sólo hasta que abran la puerta y disparen’”, contó Mendoza, tras agregar que él disparó contra un hombre adulto que se encontraba en la entrada.
Tras la revisión adentro de la casa, Mendoza dijo que recibió una orden de otro marine, Stephen Tatum, para disparar contra siete mujeres y niños que estaban escondidos en una habitación en la parte de atrás. “Cuando abrí la puerta había sólo mujeres y niños, dos adultos estaban acostados en la cama y había tres niños en la cama (...) dos más estaban detrás de la cama”, describió Mendoza.
Agregó: “Los miré por pocos segundos. Lo suficiente para saber que ellos no representaban una amenaza (...) parecían asustados”. Luego de abandonar la habitación, Mendoza le contó a Tatum lo que había encontrado. “Le dije que allí estaban mujeres y niños, y me dijo: ‘Bueno, mátalos’”, confesó Mendoza al fiscal Sean Sullivan, un teniente coronel.
“¿Y qué le dijo usted?”, replicó el fiscal Sullivan este jueves durante el interrogatorio a Mendoza. “Le dije: ‘Pero son sólo mujeres y niños’. Él no dijo nada”. Mendoza indicó que volvió a su posición, al frente de la casa, y fue entonces cuando escuchó un fuerte ruido que salía desde una puerta abierta atrás de él. Más tarde regresó y encontró una habitación llena de cuerpos.
Sin embargo, en una investigación cruzada, el mayor Haytham Faraj sugirió que una niña había sobrevivido al tiroteo e identificó a Mendoza como el hombre que disparó contra esa habitación aquel 19 de noviembre de 2005. La mención de este hecho en la audiencia del jueves exasperó a los fiscales. “La niña en cuestión ya identificó a otro marine. Eso carece completamente de ética, es inapropiado y no tiene base en los hechos”, replicó Sullivan.
Mendoza había dado un testimonio similar durante la audiencia preliminar contra el cabo Tatum, la cual se efectuó a principios de este año. El teniente coronel Paul Ware, investigador del caso, y quien preside la audiencia de Wuterich, recomendó la semana pasada retirar los cargos contra Tatum, luego de describir las evidencias de Mendoza como “demasiado débiles”.
Los fiscales alegan que los marines empezaron la matanza de Hadiya en relación con la muerte de su camarada por la explosión de una bomba artesanal en una ruta que patrullaba. Los abogados defensores del sargento Wuterich indicaron que su defendido actuó en apego a las reglas en una zona de combate.
Ocho marines fueron acusados previamente por este mismo caso, y, hasta la fecha, uno se benefició del retiro de los cargos a cambio de prestar su testimonio, dos fueron absueltos y un tercero podría beneficiarse del retiro del cargo en su contra, tal como recomendó la semana pasada el investigador militar, Paul Ware, un teniente coronel.
De estos militares, cuatro enfrentaban cargos de asesinato, mientras otros cuatro fueron acusados de encubrir las muertes en esta matanza de civiles, incluidos mujeres y niños, en un caso revelado por el semanario Time en marzo de 2006.