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Renuncia Secretario de Justicia de EU

* Partida de ministro es para el presidente Bush una más en la “sangría” de cercanos colaboradores que sufre su administración

El controvertido secretario de Justicia de Estados Unidos, Alberto Gonzales, anunció este lunes que deja su cargo, luego de varios meses en el centro de un escándalo político por la destitución de fiscales federales presuntamente por razones políticas.
“Ayer (domingo) me reuní (en Texas, sur) con el presidente (George W.) Bush, y le informé de mi decisión de concluir mi servicio con el gobierno como Secretario de Justicia de Estados Unidos el 17 de setiembre de 2007”, dijo Gonzales en un breve anuncio a la prensa en el Departamento de Justicia.
Gonzales, que no aceptó preguntas de los periodistas, es el funcionario hispano que alcanzó el puesto de poder más elevado en un gobierno estadounidense.
“Al Gonzales es un hombre íntegro, decente y de principios, y acepté con renuencia su renuncia, con gran aprecio por el servicio que prestó a nuestro país”, dijo Bush poco después, antes de abandonar su rancho en Texas.
La partida de Gonzales es para Bush una más en una verdadera sangría de cercanos colaboradores que sufre su Administración, que a principios de agosto asistió al anuncio de la salida de uno de los ‘cerebros’ del gobierno, Karl Rove.
La renuncia de Gonzales fue anunciada en la mañana del lunes por el diario The New York Times, y confirmada luego por un alto responsable de la Casa Blanca.
La cadena CNN dijo que Gonzales, también bajo fuego por su papel en los maltratos a los detenidos en la “guerra contra el terrorismo”, espionaje doméstico y acusaciones de haber engañado al Congreso, será reemplazado por el secretario de Seguridad Interior, Michael Chertoff. Mientras tanto, el procurador general Paul Clement ocupará provisoriamente el cargo de Fiscal General que abandonará Gonzales en setiembre, hasta que el Senado confirme al próximo titular de Justicia, indicó el presidente Bush.
La oposición demócrata que controla el Congreso celebró la renuncia de Gonzales. “Con este fiscal general y este presidente, el Departamento de Justicia sufrió una severa crisis de liderazgo que permitió que nuestro sistema de justicia sea corrompido por influencia política”, dijo el presidente del Comité Judicial del Senado, Patrick Leahy.
“Ningún Departamento de Justicia debería poder convertirse en un brazo político de la Casa Blanca, sea que esté ocupado por un republicano o un demócrata”, añadió.
El líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, dijo por su parte que Gonzales “nunca fue el hombre correcto para el trabajo”.
El escándalo que envuelve la partida del secretario de Justicia está centrado en la destitución el año pasado de ocho fiscales, algunos encargados de investigaciones muy delicadas para el gobierno, una medida legal, pero contraria a la tradición estadounidense.

Dimisión fue producto de presiones políticas
WASHINGTON / EFE
Con su renuncia a la Secretaría de Justicia, Alberto Gonzales puso fin a la sucesión de enfrentamientos con el Congreso en los que se vio involucrado desde que llegó a Washington en 2001.
Gonzales, de origen “mexicoamericano” y el primer hispano en el cargo, no dio explicaciones hoy de su renuncia, efectiva a partir del próximo 17 de septiembre, por lo que la búsqueda de su sucesor ya está en marcha en Washington.
Sin embargo, en la carta que envió a Bush, con fecha del domingo 26 de agosto, Gonzales indica: “Éste es el momento correcto para que mi familia y yo comencemos un nuevo capítulo en nuestras vidas”.
Leal a Bush desde que inició su servicio público hace 13 años, Gonzales expresa su “enorme respeto y admiración” por el liderazgo del mandatario de Estados Unidos, y concluye la misiva con un “permanezco a su lado”.
Sin atisbos de amargura, destacó que estar al frente del Departamento de Justicia ha sido uno de sus mayores “privilegios”, y que, dado su origen humilde como hijo de campesinos mexicanos, ha vivido el “Sueño Americano”.
Al renunciar al cargo, Gonzales deja atrás un período marcado por una férrea y controvertida defensa de la lucha antiterrorista y un creciente círculo de detractores.