Internacionales

Bomberos extranjeros luchan contra el fuego

* Por fin lograron ponerse manos a la obra tras una jornada perdida en la carretera

En el macizo de Parnon, los 62 bomberos franceses enviados como refuerzo por París para luchar contra las llamas que devastan la península griega del Peloponeso lograron al fin ponerse manos a la obra, tras una jornada perdida en la carretera que alimentó las dudas sobre el dispositivo local anti-incendios.
Este equipo de bomberos extranjeros (una decena de países han enviado equipos a Grecia) llegó el domingo por la mañana a Atenas. Desde entonces, ha podido comprobar la desorganización griega ante los incendios.
Cambios de destino, falta de información sobre la naturaleza de las operaciones que se deben realizar, y un viaje de más de siete horas desde Atenas --pasando por alto dos incendios en los que se podría haber intervenido--, son algunas de las muestras de esa descoordinación.
“Son los gajes de este oficio”, disculpa el teniente coronel responsable de la misión, Gilles Berger. La primera noche la pasaron a la intemperie, en un claro que domina el valle donde tienen previsto actuar, en el corazón de un bosque de pinos.
“Nos adaptamos a todo”, sonríe el cabo Steve Tayavalé, mientras prepara las bombas de agua y las mangueras. “Después de este frente iremos allá donde nos manden, el tiempo que haga falta”, añade.
Tampoco critican la escasez de materiales de los equipos griegos para luchar contra el fuego. “Con todos los incendios que hay en el país, los medios se han dispersado a la fuerza”, justifica el capitán Risser. El grupo de bomberos franceses está formado por 28 bomberos civiles de Meuse (este de Francia) y 34 militares.
“No nos va a faltar trabajo. El incendio ha quemado ya 20,000 hectáreas”, dice tras un primer reconocimiento el capitán de la unidad de instrucción e intervención de la seguridad civil, Philippe Risser.
“Nuestro primer objetivo es evitar que el fuego se reavive. El comandante griego teme que los incendios se reanuden si se levanta el viento”, añade. Grecia vive desde el pasado viernes la peor oleada de incendios de toda su historia, y una de las más mortíferas en el mundo desde 1871. En ellos han muerto al menos 63 personas.
Las llamas han atacado el oeste y el sur de la península del Peloponeso, donde se hallan los macizos de Parnon y de Taygete. Otra de las zonas más afectadas es la isla de Eubea, al noreste de Atenas. El fuego ha alcanzado incluso las montañas que bordean el norte de la capital helena.
Las críticas aparecen, sin embargo, cuando se garantiza el anonimato: “Hemos visto cómo la gente se reagrupa, en familia, al borde de las carreteras, en los pueblos cercanos a los fuegos. Tenemos la impresión de que han sido abandonados a su suerte”, denuncia uno de los bomberos.
“Los habitantes están movilizados, vemos que intentan organizarse, pero la falta de medios es flagrante”, critica otro. “La organización es mejor en Francia”, añade.
“Esta cooperación es una manera de continuar nuestra formación. Tienen mejor material y una mayor cultura de la seguridad”, dice uno de los oficiales griegos de enlace con el servicio especializado en catástrofes naturales (EMAK), el capitán Stephanos Kololouris. “Además, después de cuatro días de lucha estamos exhaustos”, concluye.