Internacionales

Hombre de confianza de Bush dimite sin dar explicaciones

Alberto Gonzales, de origen hispano, ha sido uno de los discípulos más fieles de George Bush y su lealtad ha sido premiada con creces

El secretario de Justicia de EEUU, Alberto Gonzales, el primer hispano en ocupar ese cargo, anunció hoy su renuncia, con la que concluye lo que denominó una "extraordinaria trayectoria" desde su Texas natal hasta los pasillos del poder en Washington.
"Ha sido uno de mis grandes privilegios liderar el Departamento de Justicia", dijo Gonzales durante una comparecencia pública en la que no dio explicaciones sobre su decisión y tampoco respondió a las numerosas preguntas lanzadas por los periodistas.
Su renuncia, efectiva desde el próximo 17 de septiembre, pone fin a una carrera política marcada por una enorme lealtad a la figura de George W. Bush, desde sus días como gobernador en Texas hasta la presidencia de EEUU.
Bush aceptó la renuncia de Gonzales y, fuentes allegadas a la Casa Blanca, dejaron entrever que el mandatario seleccionará al actual secretario de Seguridad Nacional, Michael Chertoff, como su posible sucesor.
Gonzales, de 52 años, ha sido uno de los discípulos más fieles de Bush y su lealtad ha sido premiada con creces: fue secretario de Estado de Texas, miembro del Tribunal Supremo de ese estado y, principal asesor jurídico del mandatario antes de su nombramiento como titular del Departamento de Justicia en 2004 y su confirmación en 2005.
Superó la miseria
Hijo de campesinos mexicanos y nacido en San Antonio (Texas), Gonzales superó la miseria hasta alcanzar un puesto privilegiado como principal asesor jurídico de la Casa Blanca. Por eso, según dijo hoy, ha vivido "el Sueño Americano".
"Aún mis peores momentos como secretario de Justicia han sido mejores que los mejores días de mi padre", dijo Gonzales, quien agradeció el "inquebrantable" apoyo de su esposa Rebecca y de sus hijos, y elogió la labor de los empleados del Departamento de Justicia.
En los últimos meses, Gonzales protagonizó una serie de confrontaciones con el Congreso de EE.UU. por asuntos relacionados con el despido de ocho fiscales federales en 2006 y la controversia sobre las escuchas telefónicas a los estadounidenses.
Tras el escándalo por el despido de los fiscales, la oposición demócrata y algunos republicanos exigieron la renuncia de Gonzales, pero la Casa Blanca se mantuvo firme en su defensa del atribulado secretario de Justicia. Los fiscales de EE.UU. están al servicio del Ejecutivo y pueden ser reemplazados o despedidos según lo ordene el presidente.