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Simbólica reunión de Irán y Estados Unidos


BAGDAD / AFP

Los embajadores de Estados Unidos e Irán se reunieron el lunes en Bagdad para conversar sobre Irak, en un primer encuentro de alto nivel entre ambos países desde hace 27 años y que tuvo lugar en medio de la habitual violencia en suelo iraquí, donde hubo al menos 25 muertos.
“De forma general, podemos decir que esta primera negociación dio resultados positivos”, dijo en una rueda de prensa en la capital iraquí el embajador de Irán en Irak, Hassan Kazemi Qomi, tras entrevistarse con su homólogo estadounidense, Ryan Crocker.
“Calificaría la atmósfera de las discusiones de profesional”, declaró por su parte Crocker en otra conferencia de prensa tras la reunión, que duró cuatro horas.
Según el representante diplomático de Teherán, “las negociaciones de hoy (lunes) representan un primer paso entre ambas partes y el gobierno iraquí declaró que nos invitará de nuevo para más discusiones”.
Esos contactos no impidieron que la violencia volviese, como cada día, a manifestarse en Irak, donde al menos murieron 25 personas, 18 de ellas en un atentado con un camión bomba en el centro de Bagdad, que también dañó una mezquita.
La reunión entre Crocker y Qomi fue la primera oficial a nivel de embajadores entre Irán y Estados Unidos, desde la ruptura de sus relaciones diplomáticas, en 1980, tras una toma de rehenes en la embajada estadounidense en Teherán.
El encuentro tuvo lugar en la residencia del primer ministro iraquí, Nuri Al Maliki, dentro de la Zona Verde fortificada de Bagdad, y estuvo completamente dedicada a Irak, pues Washington y Teherán ya habían acordado no tocar la actual crisis internacional, desencadenada por el programa nuclear iraní.
“Los iraníes y nosotros mismos enunciamos los principios que guían nuestras respectivas políticas en Irak”, añadió el embajador estadounidense, al hablar sobre una reunión en la que tanto Teherán como Washington renovaron su apoyo a Maliki.
Crocker especificó que en el encuentro “hubo puntos de vista conformes, concretamente sobre el apoyo a un Irak democrático, seguro, estable y federal, que controle su propia seguridad y que esté en paz con sus países vecinos”.
Sin embargo, el embajador estadounidense lamentó que durante la reunión los iraníes no hubiesen respondido directamente a las acusaciones de Washington sobre su presunta ayuda a los grupos extremistas en Irak, a los que Teherán suministraría entrenamiento y explosivos.
“Hice partícipe a los iraníes de nuestra preocupación sobre su comportamiento en Irak, como por ejemplo, el apoyo a milicias que luchan contra las fuerzas de seguridad iraquíes y estadounidenses, o el hecho de que los explosivos usados por esos grupos vengan de Irán.