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Violencia: un flagelo que azota a Latinoamérica

** Para México es el peor año en cuano a violencia vinculada al 'narco' en toda la historia ** En Guatemala son asesinadas diariamente un promedio de 16 personas ** En América del Sur proliferan los secuestros

La violencia que azota a México, que esta semana ha dejado cerca de treinta de muertos, pone en evidencia el poder del crimen organizado en Latinoamérica, cuyos tentáculos crecen alimentados por delitos como el narcotráfico, el secuestro y el tráfico de armas.
México está sumido desde hace meses en una espiral violenta instigada por los carteles de la droga, que se ha cobrado más de un millar de vidas en lo que va de 2007, según cálculos extraoficiales.
El estado de Sonora (noroeste) vivió esta semana una de las jornada más sangrientas, con 22 muertos en un enfrentamiento entre pistoleros y la Policía, y hechos similares se registran casi a diario en todo el país.
"Es el peor año que hemos tenido de violencia vinculada al 'narco' en toda la historia", dijo Jorge Chabat, especialista en temas de seguridad y profesor del Centro de Investigaciones y Docencia Económica (CIDE).
Para enfrentar la situación, el presidente mexicano, Felipe Calderón, prometió "mano firme" y ordenó el despliegue de unos 30 mil policías federales y soldados en los estados de Michoacán (oeste), Guerrero (sur), Veracruz (este), Nuevo León (norte) y Sonora, entre otros.
Las maras y el narcotráfico se conjugan en Centroamérica

La violencia cotidiana golpea igualmente en Centroamérica, donde se mezclan el accionar del narcotráfico y de las pandillas juveniles, conocidas como "maras", con el de la delincuencia común.
En Guatemala son asesinadas diariamente un promedio de 16 personas, según la oficina del Procurador de los Derechos Humanos, mientras el Ministerio Público denunció que en los primeros cuatro meses de este año los secuestros en la capital aumentaron un 35 por ciento.
En febrero, tres diputados salvadoreños del Parlamento Centroamericano y su chofer fueron asesinados en una carretera guatemalteca, y los cuatro policías señalados como autores materiales de la matanza fueron ultimados en la cárcel.
En El Salvador la situación no es muy diferente y los datos oficiales contabilizan cerca de diez homicidios diarios.
Según el Instituto de Medicina Legal, en 2005 hubo en el país 3 mil 802 asesinatos y 3 mil 928 en 2006, pese al "Plan super mano dura" contra la delincuencia lanzado en 2004 por el gobierno.
En Honduras hubo 3 mil 118 homicidios en 2006, según el gobierno, y muchos de esos casos están asociados al crimen organizado y la delincuencia común.
Menos grave parece la situación de Nicaragua, donde el año pasado se denunciaron 366 homicidios.
Mientras tanto en Panamá la delincuencia aumenta, especialmente entre jóvenes pandilleros, lo que llevó al Parlamento a aprobar una ley que contempla responsabilidad penal a partir de los 12 años en casos de homicidio doloso, violación sexual, narcotráfico y comercio de armas.
En Brasil actuan desde las cárceles
Las organizaciones criminales también han puesto en jaque a las autoridades y a la sociedad en Brasil, principalmente en grandes ciudades como Sao Paulo y Río de Janeiro, con ataques a autobuses, bancos, comercios, comisarías de policía y edificios públicos.
En Sao Paulo murieron 130 personas en ofensivas ordenadas entre mayo y agosto del año pasado por el Primer Comando de la Capital (PCC), una mafia cuyos cabecillas actúan desde las cárceles.
Pese a que la violencia no es nueva en Río de Janeiro, en los últimos meses se han intensificado los tiroteos entre bandas de narcotraficantes y entre estas y la policía, con numerosos muertos, incluidas personas ajenas al conflicto.
El gobernador de Río de Janeiro, Sergio Cabral, pidió ayuda al Ejército para combatir al crimen organizado después de unos ataques contra autobuses y puestos policiales que dejaron 19 muertos, entre ellos ocho pasajeros de un autobús quemados vivos.
Sur américa: la lucha es contra los secuestros

En Venezuela cálculos oficiosos indican que unas 10 mil personas mueren violentamente al año, lo que convierte la inseguridad en una de las mayores preocupaciones ciudadanas, según distintos sondeos.
En Paraguay no se han identificado bandas del crimen organizado pero proliferan los secuestros, como el de Cecilia Cubas, hija del ex presidente Raúl Cubas, cuyo cadáver fue encontrado en 2005, y el del empresario japonés Hirokasu Ota, liberado el mes pasado.
Argentina, Chile y Uruguay no son ajenos a estos delitos, aunque su situación no es comparable con la vivida por otros países.
En cambio Colombia, que llegó a tener una de las tasas más altas de homicidios del mundo, ha mejorado con un refuerzo de la acción policial y militar, campañas de desarme y programas sociales.
La tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes bajó de 39,43 en 2005 a 36,73 el año pasado, según datos oficiales.
El analista político Alfredo Rangel, director de la Fundación Seguridad y Democracia, dijo que el país, pese a vivir un largo conflicto, tiene hoy una de las tasas de homicidios más bajas de los últimos 25 años.