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Cae otro halcón, y Bush más aislado

* Sucesivos escándalos ponen en aprietos al presidente, y ahora son pocos los que quieren saber de él en Estados Unidos * Acusaciones contra “halcones” próximos al mandatario debilitan más a la Casa Blanca

WASHINGTON /AFP / EL PAÍS
El presidente del Banco Mundial, Paul Wolfowitz, anunció este jueves que dejará su cargo el 30 de junio, luego de protagonizar un escándalo por nepotismo, tras llegar a un acuerdo con el consejo de administración del organismo, según un comunicado emitido por la institución.
"Anuncio hoy (ayer) que renunciaré al cargo de presidente del Banco Mundial efectivamente al final del año fiscal (30 de junio de 2007)", indicó Wolfowitz en el documento.
"Los administradores tomaron conocimiento de la decisión de Wolfowitz de dimitir a la Presidencia del grupo Banco Mundial al fin del año fiscal", indicaron las partes en el comunicado.
Los administradores agregaron haber "aceptado" los dichos de Wolfowitz, acusado de nepotismo, cuando afirmó haber ordenado personalmente, "con ética y de buena fe", un ascenso y aumento salarial para su compañera sentimental, Shaha Riza, empleada de la institución.
Los 24 miembros del Consejo de Administración del BM se reunieron ayer, por tercer día consecutivo, para buscar una salida al escándalo, en el que se acusa al aliado del presidente estadounidense, George W. Bush, de nepotismo por haber beneficiado a su pareja.
Los países europeos habían apoyado la salida del Banco de quien antes fuera secretario de Defensa adjunto, mientras la Casa Blanca expresó su apoyo a Wolfowitz, aunque en los comunicados finales marcó cierta distancia.
La Casa Blanca lamentó el jueves la renuncia de Wolfowitz e indicó que "hubiera preferido que permaneciera en el cargo". De todos modos, anunció en un comunicado que pronto designará a un candidato para sucederle. Poco antes, Bush había lamentado el escándalo que protagoniza el presidente del Banco Mundial, pero no se expresó sobre si debería renunciar a su cargo.
Un demoledor informe divulgado por un panel investigador interno esta semana, concluyó que Wolfowitz violó las reglas del Banco al arreglar un generoso aumento salarial y ascenso para su novia, poco después de asumir la Presidencia del Banco en junio de 2005. El informe agrega que el Banco le dio instrucciones poco claras sobre cómo resolver el asunto.

Malas noticias para Bush
La renuncia de Wolfowitz es la última mala noticia de una lista cada vez más numerosa de malas nuevas para el presidente estadounidense George W. Bush en sus últimos dos años de gobierno. Wolfowitz, uno de los principales artífices de la estrategia que llevó a la guerra en Irak, dejó de integrar el gobierno estadounidense en 2005, cuando empezó el segundo mandato de Bush.
Pese a que había dejado el gobierno, Wolfowitz debía su puesto a la Administración Bush. La Casa Blanca lo apoyó hasta el final, con un respaldo que pareció atenuarse a medida que su suerte se hacía más incierta.
La renuncia de Wolfowitz confirma que los tiempos son duros para Bush, sus amigos y sus aliados. Analistas destacan, no obstante, que Bush tiene otros problemas en mente.
"Ésta es una de sus preocupaciones menores, Irak es su mayor preocupación, y pondría incluso al fiscal general (Alberto) González más como un problema que Wolfowitz", dijo el experto Larry Sabato, en alusión al escándalo que protagoniza González por la destitución de varios fiscales federales. Irak es una presión permanente para Bush en momentos en que el país amenaza con sumirse en el caos.
Dicen los reporteros que cada día siguen al Presidente, que cada vez son menos los gritos de entusiasmo y más los suspiros. Que cuando George Bush entró hace unas semanas en un café de Peoria, en Illinois, cada parroquiano siguió a lo suyo, tras levantar la vista y comprobar que sólo era el Presidente.
Le quedan poco menos de 600 días en la Casa Blanca y lucha por mantener el tipo, como lo hicieron todos los otros presidentes de EU durante su segundo mandato. Pero remontándonos en la memoria reciente, parece que la carga del número 43 es algo más pesada. Sus índices de aprobación se desploman a medida que los muertos en Irak aumentan, y sus colaboradores más cercanos están tocados por el escándalo.