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Acuerdo bipartidario sobre reforma migratoria

* Senadores de los dos partidos hegemónicos de Estados Unidos logran apurado consenso sobre nuevo proyecto de ley

WASHINGTON / AFP
Senadores demócratas y republicanos alcanzaron este jueves un acuerdo sobre un proyecto de reforma migratoria, apoyado por la Casa Blanca, que regularizaría a millones de indocumentados, aunque dirigentes demócratas y organizaciones hispanas ya expresaron su disconformidad con algunas medidas.
Nada más conocerse el acuerdo, el presidente George W. Bush instó “a todos los miembros (del Congreso) a apoyar esa propuesta bipartidista”, que prevé medidas contra la inmigración ilegal y abre la puerta a la regularización de unos 12 millones de indocumentados que se estima viven en Estados Unidos.
Esta propuesta es “la mejor oportunidad que tendremos en años de asegurar nuestras fronteras, (y) sacar a millones de personas de la oscuridad”, afirmó el veterano senador demócrata Ted Kennedy, al anunciar el acuerdo en una multitudinaria conferencia de prensa en el Congreso.
“Si este proyecto se convierte en ley, dará una oportunidad histórica a millones de personas”, sostuvo, en presencia de senadores republicanos como John McCain, que había apoyado el fracasado proyecto de reforma mucho menos duro del año pasado, o Jon Kyl, que no lo había respaldado.
“Hay un amplio acuerdo en duplicar el número de guardias fronterizos” y que “12 millones de trabajadores indocumentados que están aquí deberían tener la posibilidad de obtener su legalización”, explicó Kennedy, el demócrata que encabezó las tensas negociaciones de las últimas semanas con los republicanos.
Ese acuerdo bipartidista debería permitir alcanzar los 60 votos necesarios para abrir formalmente el debate en el pleno de Senado en una votación que el líder de la mayoría demócrata Harry Reid fijó para el lunes, tras aplazarla dos veces a la espera de lograr el indispensable apoyo republicano.
Reid y la presidente demócrata de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, manifestaron su disconformidad con varias medidas del proyecto, al pedir más facilidades para el reagrupamiento familiar de los indocumentados y que incorpore una vía hacia la residencia para los trabajadores temporales.
El pacto “puede servir como punto de partida para el debate en el Senado la próxima semana, pero tengo serias preocupaciones sobre algunos aspectos de esta propuesta, incluyendo la estructura del programa de trabajo temporal, así como limitaciones indebidas sobre inmigración familiar”, explicó Reid.
“El Senado debe mejorar esta ley”, añadió Pelosi, en sintonía con otros demócratas como el senador hispano Bob Menéndez, que dijo no podía aprobar ese texto, aunque abogó como Reid por enmendarlo la próxima semana cuando llegue al pleno.
El acuerdo, que tiene como punto número uno el refuerzo de la seguridad fronteriza, no tiene así garantías de ser aprobado tal cual por el Congreso, cuyas cámaras están controladas por los demócratas.
Las organizaciones hispanas y de defensa de inmigrantes también expresaron su “preocupación”, como la llamada Coalición por una Reforma Amplia, que incluye diferentes organizaciones hispanas.
“Vamos a trabajar constructivamente con ambos partidos para mejorar la ley, a fin de que el producto final sea una ley que sirva realmente para los estadounidenses y los ideales de nuestra nación”, explicó Clarisa Martínez, de esa organización.
Reid reintrodujo la pasada semana el mismo proyecto de reforma migratoria que había aprobado el Senado hace un año con el respaldo de 23 republicanos, que controlaban entonces ambas cámaras del Congreso, y que instauraba un sistema de contratos temporales menos estricto que el propuesto este año.
El sector más radical del Partido Republicano bloqueó luego la reforma en la Cámara de Representantes, dos meses antes de las elecciones legislativas en las que perdió la mayoría en ambas cámaras.