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Intensiva crusada moral en India

La escritora Shobhaa De opina que la moralidad es subjetiva. Los indios en general son más liberales de lo que se cree.

Los "árbitros" de la moral pública en la India miran cada vez más con lupa cualquier atisbo de "ofensa" contra las tradiciones indias, como una exposición de pinturas de deidades hindúes al desnudo o los ya famosos besos de Richard Gere a Shilpa Shetty, que hoy llegan al Tribunal Supremo indio.
La actriz india ganadora del concurso "Gran Hermano VIP" británico pidió hoy al alto tribunal que anule las denuncias presentadas contra ella en algunas comisarías indias por los arrumacos que le hizo Gere durante una campaña contra el SIDA, informó la agencia IANS.
Cuando el actor de Hollywood besó en la mejilla a Shetty el pasado 15 de abril, se desató una ola de indignación alimentada por los sectores más reaccionarios del país.
La escena, emitida por televisión, desencadenó algunas protestas de extremistas hindúes en las localidades de Benarés (considerada la más sagrada ciudad hindú), Bhopal, Kanpur, Indore, Bombay y Delhi.
La polémica culminó cuando un tribunal de la región noroccidental india de Rajastán dictó una orden de arresto contra Gere por comportamiento "obsceno", tras la denuncia presentada por un ofendido ciudadano indio.
El incidente obligó a Gere a pedir perdón en una carta dirigida a sus "queridos amigos indios" en la que dejó claro que lo ocurrido "no fue culpa" de Shetty, acosada por sus compatriotas en un país donde esas efusiones de cariño están mal vistas.
Además de Shetty, también hoy un grupo de artistas ha decidido plantar cara a los "guardianes" de las esencias tradicionales celebrando una manifestación para protestar contra la detención de un estudiante que exhibió pinturas con deidades hindúes al desnudo.
Cuidado con las representaciones artísticas

El universitario, Chandra Mohan, fue puesto hoy en libertad bajo fianza tras ser arrestado el pasado jueves por exponer su obra en la localidad de Vadodara, en el estado occidental indio de Gujarat, informó la cadena delhí NDTV.
Mohan se enfrenta a los cargos de "promover la enemistad entre distintos grupos en materia de religión, raza, lugar de nacimiento o lenguaje", tras una denuncia presentada por el secretario local del partido radical hindú BJP.
Éste es sólo el último episodio de la cruzada moral de la India más conservadora contra cualquier acto público o manifestación artística que pueda ir contra los "valores tradicionales" indios.
La semana pasada el Tribunal Supremo indio tuvo que desautorizar a una corte que había ordenado el embargo de bienes del reputado artista M.F. Husain, de 91 años, también por su representación "obscena" de diosas hindúes al desnudo.
Husain, que vive entre Dubai y Londres, ha decidido volver a la India para solucionar el embrollo, y su caso ha puesto en solfa un debate sobre la libertad de expresión en los medios de comunicación.
"La moralidad es subjetiva. Los indios en general son más liberales de lo que se cree", opina la escritora Shobhaa De en el semanario India Today, que dedicó su portada al escándalo desatado tras los besos de Gere a Shetty.
Arbitros de la moral presionan fuerte al gobierno
Aunque la "policía moral" india está encabezada por varios grupos integristas minoritarios, en muchas ocasiones cuentan con la connivencia o la indolencia de estrellas del cine o personalidades destacadas del país.
También el Gobierno dispone de un organismo que se encarga de vigilar los contenidos televisivos, que el pasado 17 de enero no dudó en suspender las emisiones del canal AXN por un programa de "anuncios más sexys del mundo" considerado "indecente".
El partido de extrema derecha Ejército de Shiva (Shiv Sena), que gobierna la ciudad de Bombay, es uno de los grupos de presión más atentos a cualquier atisbo de desviación de la ortodoxia religiosa hindú.
Su líder, el carismático Bal Thackeray, que en alguna ocasión ha expresado sus simpatías por el dictador nazi Adolf Hitler, es el personaje más conocido de Bombay, y fue invitado a la boda entre las estrellas de Bollywood Aishwarya Rai y Abhishek Bachchan.
Estos "árbitros" de la moral pública presionan para que las autoridades tomen decisiones como la adoptada por el Gobierno regional de Rajastán, que rechazó en abril que en sus colegios de secundaria los jóvenes reciban educación sexual, tal y como prevé un programa gubernamental contra el sida subvencionado por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).