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Senado interroga a fiscal general

* Secretario de Justicia de EU responde por “purga” de ocho fiscales orquestada por la Casa Blanca

WASHINGTON /AFP
El secretario de Justicia estadounidense, Alberto Gonzales, respondió el jueves ante una comisión del Senado por la remoción de ocho fiscales federales, decisión vista como una purga política orquestada por la Casa Blanca y que multiplicó los pedidos para su renuncia.
“Eso de que el Departamento (de Justicia) está haciendo política es simplemente falso”, dijo Gonzales a la comisión que investiga los despidos del año pasado.
También rechazó de plano las acusaciones de que mintió al decir que se había tratado de “renuncias”.
“Nunca pretendí engañar o inducir a error al Congreso o al pueblo estadounidense”, aseguró. “Al contrario, he sido extremadamente comunicativo con la información. Finalmente, y permítanme ser claro sobre esto: aunque el proceso que se saldó con las renuncias estuvo viciado, creo firmemente que nada de lo que ocurrió fue impropio”, añadió Gonzales.
Varios legisladores han denunciado que la remoción muestra una manipulación política de la Justicia, y exigieron saber por qué los fiscales fueron relevados y en qué grado Gonzales y la Casa Blanca estuvieron implicados en la decisión.
El senador republicano Tom Coburn fue uno de los más duros.
“Este asunto fue manejado en la incompetencia. La comunicación fue atroz, incoherente. Hubo errores en las declaraciones, y con todo, esto es una forma generosa de ver las cosas (...). Creo que lo mejor para dar vuelta la página es que usted renuncie”, espetó Coburn al fiscal general.
“En mi corazón sé que puedo seguir en el cargo”, aseguró por su parte el secretario de Justicia.
Pese a que los despidos --casi todos en diciembre último-- tuvieron como argumento las pobres actuaciones de los jueces, hubo muchos referidos a investigaciones de casos sensibles, todos los magistrados recibieron informes con buenas referencias sobre sus tareas, lo cual impulsó las acusaciones de que sus remociones fueron por razones políticas.
Pero Gonzales se mantuvo firme en su defensa, insistiendo en sus declaraciones del mes pasado, cuando dijo que tuvo un papel limitado en la decisión de los ocho despidos.
“Esos ocho abogados merecían algo mejor, merecían mejor trato de mi parte y del Departamento de Justicia, al que sirvieron desinteresadamente por muchos años”, admitió ante la comisión del Senado.
“Lamento cómo fueron tratados y les pido perdón a ellos y a sus familias por permitir que este tipo de cosas se conviertan en desafortunados e indecorosos espectáculos públicos. Acepto toda la responsabilidad por ello”, dijo Gonzales.
En Estados Unidos, los 93 fiscales federales, encargados de vigilar la aplicación de la política gubernamental en su distrito, son nombrados por el presidente, quien puede removerlos cuando lo desee. Sin embargo, esa práctica, corriente cuando se produce un cambio de administración, no es usual en el curso de un mandato.