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Violencia por gas en ciudad boliviana


LA PAZ /AFP
Cuarenta policías fueron desarmados y tomados rehenes en la ciudad de Yacuiba, sudeste de Bolivia, escenario el miércoles de enfrentamientos con pobladores que intentaban cerrar las válvulas de suministro de gas a Argentina, informó el ministro de Gobierno (Interior), Alfredo Rada.
“Estos grupos violentos retuvieron a cuarenta policías que estaban cumpliendo su deber (de custodios) en esa planta” gerenciada por Transredes, filial de la multinacional petrolera Shell, denunció Rada.
Los policías fueron trasladados a la sede del Concejo de Yacuiba y “se encuentran en buen estado, no habrían sido agredidos, pero están retenidos”, señaló.
Los policías quedaron en manos de una poblada que saqueó las instalaciones de la petrolera, luego de recibir la orden de repliegue del gobierno --al igual que unos cien efectivos militares-- “para evitar enfrentamientos”.
Los activistas intentan cerrar las válvulas de bombeo de gas a Argentina, hecho que si ocurriese generará pérdidas diarias de 1.5 millones de dólares, según versión oficial.
“Lamentamos que las autoridades edilicias y cívicas de Yacuiba no hubieran contribuido a generar el diálogo y a abrir los canales de concertación para evitar este desborde de violencia”, deploró.
Una turba de cientos de personas saqueó este miércoles las oficinas de Transredes tras rebasar el control policial e incendió dos vehículos pertenecientes a la empresa.
La toma de las instalaciones de la empresa petrolera tiene origen en una disputa territorial entre las provincias Gran Chaco (de donde provienen los manifestantes) y O’Connor, cada una de las cuales reivindica para sí el territorio de cantón Chimeo, donde se encuentran los reservorios de gas de Margarita, los más grandes de Bolivia.
En la disputa está en juego la asignación de 25 millones de dólares anuales, provenientes de la renta petrolera, que tras la nacionalización de hidrocarburos dejó en el país 1,600 millones de dólares en 2006.