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Correa va por control de Asamblea Constituyente

* Descarta cualquier acuerdo con una debilitada oposición y promete una “batalla final” por el control del organismo

QUITO / AFP

El presidente Rafael Correa irá tras el control de la Asamblea Constituyente de Ecuador luego de la histórica victoria en el plebiscito del domingo, al descartar cualquier acuerdo con la debilitada oposición, que prometió una “batalla final” por el dominio del órgano.
El mandatario socialista registró un histórico apoyo de 4.5 millones de votos a favor de su propuesta, que incluso sobrepasó los sufragios (3.5 millones de votos) que lo llevaron al poder el 15 de enero. Cuando resta por escrutar el 14.5% de las mesas y ha sido escrutado el 85.5% de las mismas (31,542 de las 36,873), Correa triunfa al reunir el récord de 4.5 millones de votos, de acuerdo con el Tribunal Supremo Electoral (TSE). Es la primera vez que una consulta obtiene tal cantidad de votos, señaló una fuente del organismo.
El “Sí” reunió el 81.3% de los votos (4,527,452) contra el 12.8% (715,557) del “No”. De acuerdo con el TSE, los votos blancos llegaron a 42,735 (0.8%) y los nulos a 258,506 (5%), mientras que el ausentismo es del 28.6%, cuando lo tradicional es del 30%.
Cerca de 9.2 millones de ecuatorianos fueron convocados a la consulta popular del domingo.
“Ojalá una fuerza patriótica domine esta Asamblea para poder hacer, sin necesidad de pactos y alianzas, las profundas reformas que requiere el país”, anticipó Correa fortalecido por la aprobación de la instalación de la Constituyente por tres de cada cuatro ecuatorianos.

Alejarse de los partidos
El ministro del Interior, Gustavo Larrea, aseguró que la estrategia será asumir el control del órgano a través de una fuerza ciudadana que se abstendrá de concertar con los partidos.
“Llamamos a una concertación con la ciudadanía, no con los partidos”, afirmó Larrea, indicando que “eventualmente sólo hará alianzas con una fuerza afín en alguna provincia”.
“La partidocracia aún no está derrotada, está moribunda y puede intentar volver a engañar al pueblo ecuatoriano, y por eso es importante que en cada provincia escojamos a ciudadanos honestos y comprometidos con el país para que vayan a la Asamblea”, agregó.
Con una popularidad del 70%, Correa promueve una nueva Constitución de corte socialista para reforzar el papel del Estado en la economía, profundizando la propiedad de los recursos naturales aunque sin estatizar los medios de producción.
Sensiblemente debilitada, la oposición --que perdió el control del Congreso tras la destitución de 57 diputados por torpedear el plebiscito--, prometió una “batalla final” en la elección de asambleístas.
“Nosotros nos hemos puesto a trabajar para ganar la próxima Asamblea Constituyente. Esa será la batalla final”, señaló el ex presidente Lucio Gutiérrez, líder del Partido Sociedad Patriótica (PSP).
Asimismo, el Partido Renovador Institucional Acción Nacional (Prian, derecha) anunció que presentará candidatos para evitar que Correa implante “el modelo autocrático de Chávez”, sostuvo su dirigente Gloria Gallardo.

Un país fraccionado
Por su parte, el analista Jorge Trujillo, politólogo y catedrático de varias universidades, estimó que el gobierno “está obligado a buscar alianzas sobre propuestas debido a que tiene pocos cuadros”.
“El problema es que Ecuador es un país estructuralmente fraccionado y creo que, además, predominan las tendencias a participar cada quien por su lado”, sostuvo el observador.
Según el ministro Larrea, la Constituyente que redactará una nueva Carta Política mantendrá el modelo democrático y respetará los convenios internacionales.
“La Asamblea será de plenos poderes, pero dentro del marco de la democracia, el respeto a los derechos humanos y los convenios internacionales”, señaló. Entretanto, el secretario de la OEA, José Miguel Insulza, destacó el lunes “el ambiente de normalidad democrática” durante el plebiscito ecuatoriano.
Subrayó “la tranquilidad y libertad que rodeó la participación de los electores que acudieron a las urnas y se pronunciaron en favor de la instalación de la Constituyente”.
Correa denunció antes de la votación la posibilidad de un fraude, pero los observadores de la OEA apuntaron que “no hay indicios” sobre irregularidades.