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“Todo mundo gritaba y corría”

Un estudiante relató que estaban muertos de miedo y decidieron escapar saltando por una ventana. Uno se rompió un tobillo y la otra chica, que permanecía tendida en el suelo, aparentemente no estaba muy bien. Era un caos. Los policías gritaban. Era un desastre",

Los dos tiroteos registrados hoy en la Universidad Politécnica de Virginia dejaron tras de sí un saldo de 33 muertos, incluido el agresor, que, según las autoridades, se suicidó. En una conferencia de prensa, el presidente de la Universidad, Charles Steger, visiblemente abatido, aseguró que el agresor no ha sido identificado porque no portaba cédula de identidad.
Al principio, los estudiantes, que justo comenzaban lo que prometía ser "una mañana más" en el campus, confundieron el ruido de los disparos con los sonidos de varias obras que se llevan a cabo en las inmediaciones. Otros que se encontraban más cerca de los lugares donde tuvieron lugar los tiroteos pensaron que se trataba de otra amenaza de bomba como las recibidas en las últimas semanas.
El caos reinó
Pero la gran actividad policial y de ambulancias que se desarrolló en los minutos posteriores desmintió las primeras intuiciones y, según testimonios reiterados por varios estudiantes a medios de comunicación locales, el caos se apoderó del campus.
Matt Waldron, uno de los estudiantes, explicó a la cadena de televisión CNN cómo todos los alumnos empezaron a desperdigarse por el campus y cómo, tras ser obligados por la policía a permanecer en los lugares donde se encontraban, el pánico empezó a apoderarse de ellos.

"Nos tuvieron como quince minutos en el edificio y dos de los estudiantes, que estaban muertos de miedo, decidieron escapar saltando por una ventana. Uno se rompió un tobillo y la otra chica, que permanecía tendida en el suelo, aparentemente no estaba muy bien. Era un caos. Los policías gritaban. Era un desastre", dijo.Waldron agregó que "daba mucho miedo".
Kristen Heiser dijo, por su parte, que sobre las 9.30 de la mañana (13.30 GMT), estaba en clase, como todos los días y, de repente, vio entrar "a unos seis policías, con sus armas". "Todos preguntábamos, ¿qué pasa, qué pasa? (...) Daba la sensación de que algo gordo estaba pasando.Estábamos todos muy asustados", aseveró.
Se enteraron por la página web
Heiser explicó que gracias a la página web de la universidad se enteraron de que hubo un tiroteo en el campus. Los estudiantes, a través del servicio de megafonía de la universidad, en la que cursan estudios técnicos 26 mil alumnos, recibieron órdenes de permanecer dentro de los edificios y de alejarse de las ventanas.
Los dos tiroteos -que aun no se saben si son obra de la misma persona, que habría muerto también- se registraron en el espacio de dos horas. El primer incidente tuvo lugar en un edificio donde residen unos 850 alumnos y el segundo en la Facultad de Ingeniería de la universidad.
Inmediatamente después del primer tiroteo, en el que según las autoridades se registró un muerto, la noticia del incidente, muy confusa todavía, empezó a propagarse vía boca a boca y por correo electrónico entre los estudiantes, quienes recibieron la confirmación oficial a través de las órdenes de los altavoces.
No obstante, en los primeros momentos, de acuerdo con Tiffany Otey, los estudiantes confundieron el ruido de los disparos con el de las perforadoras de asfalto de las obras cercanas. "No sabíamos qué pasaba. Sonaba como a ruido de obras. Hay muchas obras por aquí que se llevan a cabo al tiempo que nosotros estamos en clase", dijo esta estudiante.
Gritaban y corrían
Poco después, según relató a CNN, se dio cuenta de que no eran obras, porque la gente "gritaba y corría fuera del edificio". "En este momento nos empezamos a preguntar qué nos iba a pasar", afirmó.

Unos diez minutos más tarde, dijo esta estudiante, entraron en el aula varios policías armados y pertrechados con chalecos salvavidas. "Nos dijeron que pusiéramos las manos detrás de la cabeza y que si no cooperábamos, dispararían", sostuvo. "Creo que temían, al igual que nosotros, que el agresor pudiera estar en nuestra clase. Por tanto, nos dijeron que saliéramos del edificio con las manos en la cabeza. En un momento, uno de los alumnos bajó sus manos de la cabeza y el policía le regañó como si le fuera a disparar", aseguró Otey.
La actuación de las autoridades de la universidad ha provocado ya varias críticas de estudiantes que, en general, se quejaron de que, tras un primer tiroteo, el primer correo electrónico de la universidad no mencionara el cierre del campus ni la cancelación de las clases.
"Solo dijeron que estaban investigando el tiroteo", aseguró a los medios locales Jason Piatt, quien detalló que el siguiente correo daba cuenta de que "21 personas habían sido asesinadas".