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Cosmonautas y turista se adaptan bien a ingravidez


MOSCÚ / EFE
Los dos cosmonautas y el turista que vuelan en la nave Soyuz TMA-10 con destino a la Estación Espacial Internacional (EEI) se adaptan bien a la falta de gravedad, informó ayer domingo el Centro de Control de Vuelos Espaciales de Rusia.
“Los cosmonautas informan que se sienten bien. Sus organismos se adaptan a las condiciones de ingravidez. Han dormido y también han comido varias veces”, dijo un portavoz del centro a la agencia Interfax.
La Soyuz TMA-10, en la que viajan los cosmonautas rusos Fiódor Yurchijin y Oleg Kótov y el millonario estadounidense de origen húngaro Charles Simonyi, fue lanzada el sábado a las 17.31 GMT desde el cosmódromo kazajo de Baikonur, en Asia Central.
La nave espacial rusa tiene previsto acoplarse a la plataforma internacional, que orbita a unos 340 kilómetros de la Tierra, después de dos días de vuelo, a las 19.12 GMT del lunes.
Una particularidad de esta misión consiste en que ninguno de los astronautas que viajan con Simonyi tenía hasta ahora experiencia de vuelo en las naves rusas Soyuz, pues sólo Yurchijin ha cumplido una misión, en un trasbordador estadounidense.
El veterano cosmonauta ruso Serguéi Krikaliov, quien acumula una experiencia récord de 803 días de estancia en el cosmos, explicó que las primeras veinticuatro horas de vuelo son las más duras para las tripulaciones novatas.
“Las mayores dificultades tienen que ver con la adaptación del aparato vestibular (oído interno) humano a la ingravidez y con la brusca afluencia de la sangre a la cabeza debido a la misma falta de gravedad terrestre”, dijo Krikaliov a Interfax.
Al mismo tiempo, subrayó que las sobrecargas durante el despegue de las Soyuz son menores de las que siente el piloto de un avión deportivo y muy inferiores a las que puede llegar a soportar el de un caza.
Simonyi, de 58 años, desarrollará durante su permanencia de diez días en el espacio un ciclo de experimentos para agencias espaciales de varios países de Europa, entidades científicas y empresas comerciales, y ofrecerá entrevistas a través de Internet.
El quinto turista espacial es un millonario reconocido en el mundo de la informática y uno de los fundadores de la empresa Microsoft, donde trabajó hasta 1981 en el desarrollo de proyectos, como el editor de texto Word y la hoja de cálculo Excel.
Según fuentes oficiosas, Simonyi desembolsó unos veinticinco millones de dólares por cumplir su sueño de emprender una aventura espacial, que incluye una misión de doce días, ocho de ellos a bordo de la EEI.
Yurchijin y Kótov --quien se convirtió en el centésimo cosmonauta ruso y el número 452 en la clasificación internacional-- integran la decimoquinta expedición permanente (EEI-15) que llevará a cabo una misión de al menos 189 días a bordo de la plataforma orbital.
Los dos cosmonautas reemplazarán en la órbita al ruso Mijáil Tiurin y al estadounidense Michael López-Alegría, que junto a su compatriota Sunita Williams integran la actual tripulación EEI-14 que habita el ingenio espacial.

Tiurin y López-Alegría, quienes también pasaron en el espacio medio año, regresarán a la Tierra junto con Simonyi el próximo 20 de abril en la nave Soyuz TMA-9, actualmente adosada al laboratorio orbital.
Williams, que llegó al ingenio en el trasbordador “Discovery” el pasado diciembre, se quedará a bordo para integrarse como tercera tripulante de la EEI-15.
Entretanto, el Patriarca ortodoxo ruso, Alejo II, se comunicó hoy a través del Centro de Control de Vuelos con la tripulación de la EEI para felicitarla con motivo de la Pascua, que hoy celebran los cristianos ortodoxos y los católicos.
Además, el Centro de Control anunció que el Patriarca volverá a comunicarse con la EEI el próximo jueves para felicitar a ambas tripulaciones con motivo del Día de la Cosmonáutica, que se celebra en Rusia el 12 de abril.
Simonyi anunció que ese día ambas tripulaciones y él organizarán una cena especial a bordo de la EEI para conmemorar el cuadragésimo sexto aniversario del vuelo del soviético Yuri Gagarin, el primer cosmonauta de la Historia.
Durante su permanencia en la órbita, la EEI-15 realizará al menos dos caminatas espaciales, medio centenar de experimentos científicos y asistirá al arribo de dos naves de carga rusas Progress y dos misiones de transbordadores estadounidenses con astronautas de la NASA, así como, posiblemente, del carguero europeo “Julio Verne”.