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Un presidente amigo de la confrontación


El presidente de Irán, Mahmud Ahmadinejad, es conocido por su lenguaje cáustico y sus declaraciones incisivas, pero jamás había generado una conmoción como la que ocasionó este miércoles al anunciar la liberación de los 15 marinos británicos detenidos por su país.
Ahmadinejad, con fama de ultraconservador en el extranjero y proclive a presentarse como un buen musulmán amante de los pueblos, tiene acostumbrado al mundo con sus declaraciones y anuncios sorpresivos.
“La bomba mediática de Ahmadinejad sorprendió al mundo entero”, afirmó la televisión estatal en un comentario.
De 50 años, Ahmadinejad causó una sorpresa mayúscula al ganar la elección presidencial de 2005, derrotando a Akbar Hachemi Rafsandjani, a quien los expertos internacionales daban como ganador.
Desde su llegada al poder, Ahmadinejad ha echado un permanente pulso a Occidente, a propósito del programa nuclear de Teherán. Su lenguaje provocador lo ha hecho objeto de críticas.
Recientemente fue blanco de reproches por haber comparado el programa nuclear de su país con un “tren sin frenos ni marcha atrás”. Su discurso reincidente, que es una mezcla de nacionalismo, religión y dichos antioccidentales, se repite incesantemente en los numerosos desplazamientos que hace por su país.
En sus viajes, que hace en compañía de todo su equipo de gobierno, procura realizar promesas económicas, criticadas por los economistas, convencidos de que no hacen más que reforzar la inflación.