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Alta actividad ciclónica en el Atlántico en 2007


MIAMI / AFP
Expertos estadounidenses pronosticaron este martes una temporada ciclónica en el Atlántico muy activa con la formación de 17 tormentas, de las cuales nueve podrían convertirse en huracanes, y altas probabilidades de que los ciclones toquen tierra en Estados Unidos y el Caribe.
Entre las razones citadas por los científicos para la alta actividad está la anticipada desaparición del fenómeno de “El Niño”, un recalentamiento del Pacífico que tiende a anular la actividad ciclónica en el Atlántico y que estuvo activo el año pasado, cuando la temporada fue bastante tranquila.
Cuando el fenómeno provoca enfriamiento en el Pacífico centro-oriental se le llama “La Niña”, y los científicos creen que la misma está por desarrollarse durante el verano boreal.
“Hemos aumentado nuestro pronóstico para la temporada 2007 en gran parte debido a la rápida disipación de las condiciones de El Niño. Ahora estamos anticipando una temporada de huracanes muy activa. Las probabilidades de impacto a tierra (...) están muy sobre los promedios a largo plazo”, dijeron los expertos Philip Klotzbach y William Gray, de la Universidad Estatal de Colorado.
“Aunque otros factores científicos afectan la frecuencia de huracanes, hay una tendencia a un número mayor de lo normal en huracanes en el Atlántico cuando hay eventos de La Niña”, había anticipado anteriormente el vicealmirante Conrad Lautenbacher, jefe de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA).
Según los expertos, de los nueves huracanes que esperan se formen, cinco podrían ser “intensos”, o de categoría 3 (vientos a partir de las 111 mph/178 km/h) o más en la escala Saffir-Simpson, de cinco niveles. Las probabilidades de que un huracán intenso toque las costas norteamericanas son de 74%, dijeron los científicos, y en el Caribe son “mayores al promedio”.
La temporada ciclónica del Atlántico comienza el 1 de junio y se extiende hasta el 30 de noviembre. La temporada ciclónica 2006 produjo un total de nueve tormentas formadas, de ellas cinco huracanes, que apenas dejaron daños en la región y le dieron un respiro tras dos años de intensa actividad huracanada.
En agosto pasado la tormenta tropical Ernesto dejó por lo menos tres muertos en Haití y provocó la evacuación de unas 700.000 personas en Cuba. La mayoría de las tormentas se quedaron sobre el Atlántico sin tocar tierra.