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Los devotos encapuchados de Guatemala

Los guaemaltecos han heredado de sus antepasados la tradición llegada desde España.

Miles de penitentes encapuchados se desbordan durante la Semana Santa en Guatemala, país que la celebra con gran religiosidad, para cargar las imágenes de Cristo con la cruz por alfombras multicolores que abren paso a las procesiones.
Desde el Domingo de Ramos hasta el Domingo de Resurrección todo es solemnidad y devoción, y el centro histórico de la capital guatemalteca se convierte en un "gran festival" que cambia la rutina normal por las alfombras de serrín de colores, arenilla, claveles, frutas, pino, corozo o flores por donde transitan los pasos.
Un desfile luctuoso se apodera de las calles para escenificar la vida, pasión, muerte y resurrección de Jesús, caminando sobre un escenario muy guatemalteco: las alfombras que convierten a los fieles en verdaderos arquitectos.
Los artistas que las elaboran con fervor religioso han heredado de sus antepasados la tradición llegada desde España, ya que grupos enteros de familias se dan a la tarea de tapizar el frente de sus casas para esperar el paso de las procesiones.
Vestidos con túnicas moradas, de romanos o hebreos, los devotos cargadores, o "cucuruchos", sacan a hombros de los principales templos católicos imágenes sacras para pasearlas por el Centro Histórico de la capital o los pueblos, acompañados de marchas fúnebres con las que dan un toque de religiosidad a estas fechas.
La Semana Santa es un espejo de la identidad cultural que exalta los valores más auténticos de los mestizos, mayas, xincas y garífunas de Guatemala, que representan la multiculturalidad de este país centroamericano.
Según el historiador guatemalteco Celso Lara, la Semana Santa es una de las más típicas manifestaciones del espíritu religioso popular.

Imágenes de una tradición religiosa.Fotos por Ulises Rodríguez / EFE

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Procesiones en ´La Jerusalén de América´”
La capital, la ciudad colonial de Antigua y Quetzaltenango (en el oeste del país) destacan por las solemnes procesiones que atraen a miles de turistas nacionales y extranjeros.
Pero los cortejos procesionales más relevantes de Guatemala son los de Antigua, ciudad a la que los feligreses denominan la "Jerusalén de América" por la tradición religiosa y la fe que demuestran los miles de "cucuruchos" que llevan a Jesús en andas, ataviados con vestimenta de color morado, gorro y palatina.
Las procesiones en Guatemala se remontan a 1547, y según Lara, es en las asociaciones y hermandades religiosas en donde se dan los mejores ejemplos de fraternidad.
Es tradicional también entre los guatemaltecos para esta época consumir pescados secos preparados con antiguas y originales recetas producto de la mixtura de tradiciones culinarias indígenas y españolas.
Mariscos, empanadas, encurtido de verduras, los frescos de horchata, piña y de súchiles, la venta de frutas tropicales como la papaya, el melón, la sandía y el mango, así como las flores perfumadas, son comunes en Semana Santa.
El pescado a la vizcaína, asado, frito, estofado, hervido o seco, se sirve en las mesas guatemaltecas estos días, aunque el Viernes Santo la costumbre que ha perdurado por siglos es la omisión del consumo de carnes rojas.
Además del pescado, en este país centroamericano se acostumbra a consumir el mole (salsa espesa) de plátano, que se prepara con chocolate, chile (pimiento picante), tomate y semillas de calabaza.
Las torrejas (como se denominan las torrijas o rebanadas de pan endulzadas con miel), los molletes o buñuelos y las frutas en dulce también son platos propios de este periodo en Guatemala.