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Gobierno colombiano auspició nexos con paramilitares

* Archivos revelados se conocen una semana después de que Los Angeles Times publicara otro documento similar

BOGOTÁ / AFP
Informes secretos desclasificados por Estados Unidos permiten asegurar que el gobierno colombiano y jefes militares toleraron y auspiciaron una alianza entre el Ejército y paramilitares de ultraderecha en los años noventa, pero los involucrados niegan los cargos.
Los archivos revelados por la prensa local se conocieron una semana después de que el diario Los Angeles Times publicó otro documento de inteligencia, según el cual la agencia estadounidense CIA recibió informes que vinculan al actual jefe del Ejército, general Mario Montoya, con paramilitares.
El oficial y el gobierno del presidente Álvaro Uribe rechazaron ese señalamiento.
Los documentos publicados por el diario El Tiempo analizan el período 1994-1997, durante el cual gobernó Ernesto Samper, y sostienen que el Ejército y los paramilitares actuaron conjuntamente en operaciones que culminaron en masacres de civiles, dentro del combate a las guerrillas de izquierda.
El ex embajador de Estados Unidos en Colombia, Mayles Frechette, quien documentó los informes, dijo este sábado que advirtió de la irregularidad a Samper, con quien tuvo una relación tensa por las acusaciones en el sentido de que habría financiado su campaña a la Presidencia con fondos del narcotráfico.
“Negaban todo aun cuando teníamos documentación que probaba que en algunas regiones los militares colaboraban plenamente con los paramilitares”, señaló Frechette, embajador de 1994 a 1997.
“Se sabía que en algunos lugares había instalaciones paramilitares a pocos metros de guarniciones del ejército. Lo que pasaba era que el gobierno no quería pararle bolas (atender), se hacía de la vista gorda”, añadió a Radio Caracol.
El ex diplomático indicó que los generales Harold Bedoya y Manuel José Bonett, comandantes de las fuerzas militares durante el gobierno de Samper, también eran complacientes con las bandas de ultraderecha.
“Ellos creían que era una buena manera de combatir a las guerrillas”, sostuvo, y anotó que entonces Colombia tenía un ejército “demasiado débil”, por lo que los “paramilitares cayeron como anillo al dedo siendo armados a veces por el Ejército”.
“El enemigo de mi enemigo es mi amigo, ésa era la teoría, y todavía lo es en algunas regiones colombianas”, apuntó.
Las revelaciones se producen en momentos en que en Colombia se realizan investigaciones que vinculan a políticos cercanos a Uribe con las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) y algunos de los crímenes que cometió el grupo paramilitar hoy desmovilizado.
Esas pesquisas llevaron a que la Corte Suprema de Justicia ordenara detener a nueve legisladores oficialistas, uno de los cuales está prófugo. Samper y los dos generales implicados negaron este sábado las acusaciones, señalando que no hubo una relación “institucional” con las AUC, a las que aseguraron haber combatido.
“No creo que en mi gobierno ni en ningún otro existiera un vínculo institucional entre los mandos militares y las autodefensas”, dijo Samper.
Bonett afirmó que Frechette lo ataca porque nunca se sometió a sus dictados. “Él se sentía como se puede sentir ahora el representante de Estados Unidos en Irak, dueño de vidas y haciendas”, comentó.
“Frechette puede estar sufriendo de Alzheimer, se le olvidó todo lo que hizo el ejército en la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo”, afirmó Bedoya.