Internacionales

Nueva jornada sangrienta en Irak

* Gobierno se dispone a presentar proyecto de ley para reinsertar a ex miembros del partido disuelto Baas

Francisco Mendoza

BAGDAD / AFP
Al menos 78 personas murieron el martes en una serie de atentados en Irak, 55 de ellas en un doble ataque en Tal Afar (norte de Irak), mientras que el gobierno se dispone a presentar un proyecto de ley para reinsertar a ex miembros del partido disuelto Baas.
Los atentados en Tal Afar, mediante un camión y un coche cargados de explosivos, tuvieron como objetivo la comunidad chiíta.
“Las fuerzas de seguridad dejaron pasar sin registrar un camión cargado con alimentos porque la población esperaba desde hace varios días un suministro. El conductor hizo estallar su camión en un barrio de mayoría chiíta de la ciudad”, declaró Ali Abbud, un médico del hospital de Tal Afar.
Un coche bomba explotó igualmente en otro barrio de la ciudad pocos minutos después.
Tal Afar se encuentra a unos 400 km de Bagdad, al oeste de Mosul y cerca de la frontera siria.
El número de heridos entre ambos atentados era de al menos 120, según las fuentes de seguridad.
Un atentado suicida el pasado sábado causó 10 muertos en esa misma ciudad.
Entre los múltiples atentados en otros puntos del país --que sumaron otras 23 víctimas de la violencia cotidiana-- destacó un ataque con mortero en el que murieron cuatro civiles, entre ellos dos menores y una mujer, en el barrio mixto de Abu Chir, al suroeste de Bagdad, indicó una de las fuentes consultadas.
Igualmente, dos civiles resultaron muertos y siete heridos cuando varios hombres armados abrieron fuego contra un mercado en Chorja, uno de los barrios más populares de Bagdad, añadió esa fuente.
En el plano político, el gobierno y los diputados iraquíes preparan un proyecto de ley que busca el retorno de los ex miembros del partido Baas de Saddam Hussein a la vida política, en nombre de la reconciliación nacional y con la esperanza de disminuir la violencia.
“Si bien conservamos la memoria de la amplitud de los crímenes cometidos contra todos los iraquíes por el ex régimen y los jefes del partido Baas, presentamos la ley de ‘transparencia y reconciliación’ para construir un país abierto a todos los iraquíes que quieren un Irak libre y democrático, sin divisiones confesionales, racismo y discriminación”, asegura el proyecto de ley.
La ley permitiría a una cierta cantidad de ex miembros de Baas, el partido en el poder bajo el régimen del ex presidente Saddam Hussein, postular a algunos empleos públicos, incluido el ejército, y participar en la vida política.
La disolución de Baas, que tuvo lugar tras el derrocamiento del régimen de Saddam Hussein, el 9 de abril de 2003, tres semanas después de la invasión estadounidense de Irak, afectó a cientos de miles de ex integrantes del partido único, y no sólo a los altos funcionarios de la agrupación.
Según varios observadores, esta política no sólo privó al gobierno y al ejército de muchos funcionarios experimentados, sino que también empujó hacia la insurrección a los militantes que ya no tenían cabida bajo el nuevo régimen.
El nuevo proyecto de ley prevé la creación de comités que tengan el poder de volver a contratar u otorgar pensiones a ex integrantes de Baas. Estos comités también flexibilizarán las prohibiciones impuestas a algunos ex funcionarios del partido.
Esta política se inscribe en la estrategia de Estados Unidos de aislar a la organización terrorista Al Qaida de los grupos armados sunitas compuestos por ex baasistas.
“Es una idea estadounidense: atraer al juego político a los ex baasistas que no han cometido crímenes para concentrarse en Al Qaida”, destacó el diputado kurdo Mahmud Othman.