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Mueren 62 ancianos atrapados en incendio

* Mientras en mina Uliánovskaya continúa la identificación del centenar de cadáveres recuperados

Moscú / El País

Menos de 24 horas después de la explosión en la mina siberiana Uliánovskaya, que se cobró la vida de al menos 106 trabajadores, otra horrible tragedia estremeció Rusia. Un incendio desatado durante la noche en un asilo de ancianos dejó 62 muertos y más de treinta heridos.
El alto número de muertos se explica tanto por la edad de los que vivían en el asilo, como por la tardanza del vigilante nocturno en dar la alarma, y porque los bomberos tardaron una hora en llegar a Kamisheváyskaya, en la sureña provincia de Kubán, localidad sin servicios contra incendios.
Además, el vigilante hizo caso omiso a los detectores de humo, que se accionaron tres veces. Sólo dio la señal de alarma cuando vio las llamas. “La muerte masiva en la residencia de ancianos se debe al aviso tardío del siniestro, a los errores del personal y a la ausencia de bomberos en las proximidades”, se dice en una nota del Ministerio de Situaciones de Emergencia.
En total, perecieron 61 ancianos y una enfermera, que hasta el último minuto estuvo luchando por salvar vidas. Es el incendio con mayor número de víctimas mortales de los últimos diez años.
Mientras tanto, en la mina siberiana de Uliánovskaya continuaba la búsqueda de los trabajadores aún no localizados y la identificación de los cuerpos subidos a la superficie. Anoche seguían desaparecidos cuatro mineros; 93 lograron salvarse.
En total, al momento de la explosión de metano había 203 personas en las galerías subterráneas. Entre ellas se encontraban prácticamente todos los ejecutivos de la mina, a excepción del director, que estaba de vacaciones, en total, unos veinte hombres.
Habían bajado a mostrarle la mina a Ian Malcolm Robertson, un empleado británico de IMC, empresa que participa en la financiación de Uliánovskaya. “El británico llegó para evaluar las reservas de carbón y ver cómo funcionaba la mina”, explicó Amán Tuléyev, el gobernador de la provincia de Kémerovo, donde se encuentra Uliánovskaya. Todos los dirigentes que estaban en las galerías con Robertson perecieron en la explosión. El presidente Vladímir Putin ordenó al Gobierno investigar a fondo el accidente en la mina y el incendio en el asilo.