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Fidel Castro, posible retorno al poder

Analistas extranjeros, diplomáticos y opositores en La Habana creen que si bien tiene una progresiva recuperación, no es seguro que Castro vuelva con las tareas y ritmo alucinante de antes.

A casi ocho meses de estar enfermo y fuera de toda escena pública, Fidel Castro dio esta semana señales de que retomará las riendas del poder en Cuba, causando desazón en opositores y aliento en seguidores, quienes, no obstante, se preguntan si será igual que antes.
Muy activo empezó el lunes al recibir la visita del escritor colombiano Gabriel García Márquez y conversar por teléfono con el presidente venezolano Hugo Chávez, cuya gira por Argentina, Bolivia, Nicaragua, Jamaica y Haití, dijo haber seguido "de cerca", según la transcripción de la llamada.
"Soy un entrometido", bromeó Castro cuando habló con Chávez y con su colega haitiano René Preval, ambos reunidos en Puerto Príncipe, última escala de la "contra-gira" del venezolano a la realizada por el presidente George W. Bush por América Latina.
García Márquez, que no había podido ver a Castro durante la larga convalecencia, resumió al diario El País de España cómo encontró a su amigo: "Es el mismo Fidel de siempre".
Mucho decir de quien con 80 años ha pasado etapas de crisis en la convalecencia, llegó a perder unos 20 kilos y habría sufrido varias cirugías por complicaciones que resultaron de la delicada operación intestinal a la que fue sometido el 27 de julio pasado. Pero ahora, en una semana, además de Chávez y 'Gabo', cuatro altas autoridades, incluido Raúl Castro, lanzaron mensajes de optimismo sobre el presidente.
"Tiene una progresiva recuperación", informó a las tropas Raúl Castro, ministro de Defensa de 75 años y a quien su hermano cedió provisionalmente el mando el 31 de julio, cuatro días después de la intervención quirúrgica.

El último comentario exultante llegó del presidente del Parlamento, Ricardo Alarcón, quien aseguró que Castro tiene una "muy favorable" recuperación y, "muy activo", participa en las decisiones importantes del país. "Estoy seguro de que estará en perfectas condiciones para seguir asumiendo esa responsabilidad", remachó Alarcón, ante la posibilidad de que el líder sea reelecto, en marzo de 2008, como jefe de Estado y de Gobierno.
Los dirigentes del Partido Comunista de Cuba y del Gobierno le consultan y él da sus orientaciones, precisó el canciller Felipe Pérez Roque. "Cada vez más participa en tareas", añadió. "A todas luces él sigue a cargo de los asuntos; todas las políticas que él puso en vigor se siguen aplicando sin cambios. El signo del período de 'provisionalidad' ha sido del más total inmovilismo", opinó el disidente Elizardo Sánchez.
Analistas extranjeros, diplomáticos y opositores en La Habana creen que si bien mejora no es seguro que Castro vuelva con las tareas y ritmo alucinante de antes. Para unos, podría devenir "figura tutelar" de las grandes decisiones, ocupado en temas como la integración de América Latina.
"No sería un presidente a tiempo completo. Estaría al tanto de todo, pero como figura simbólica, de control de los pasos estratégicos que daría el gobierno real: el de Raúl Castro y su equipo", comentó el opositor moderado Manuel Cuesta.
Para Alarcón, Fidel debería dejar sus emblemáticos discursos y su presencia en todo. Aunque seguirá en la presidencia "¿que vaya a regresar a hacer las cosas como las hacía? eso es otra cosa", estimó. La preocupación la compartió el martes el vicepresidente José Ramón Fernández, para quien aunque Castro tiene una "aceleración" en su mejoría, debe "racionalizar la bestial dedicación" al trabajo.
Sea como sea, para el gobierno la recuperación se torna un triunfo frente a los adversarios. "Los enemigos de Cuba que lo dieron por muerto deberán esperar", dijo Pérez Roque. "Hablaban de una hecatombe y sencillamente no ocurrió nada", según Alarcón.
"A largo plazo el régimen totalitario va a terminar, pero todavía tenemos que estar preparados para la resistencia durante cierto tiempo", dijo Sánchez. A juicio de Cuesta, "un retorno de Castro significaría una lentificación de los cambios que el país necesita". “Todo está por verse, recuerda García Márquez: "Fidel es una fuerza de la naturaleza y con él nunca se sabe”.