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Bush regresa a casa para lidiar con problemas

* Desde antes de llegar se vio obligado a defender a su fiscal general, cuya cabeza piden los demócratas

El presidente estadounidense, George W. Bush, regresó este miércoles a la Casa Blanca para lidiar sin tardar con los problemas domésticos que aumentaron durante su gira latinoamericana de una semana, tras los pedidos de renuncia de su fiscal general Alberto Gonzales.
“Hay una tradición en este país de que los presidentes van de viaje para alejarse de problemas domésticos. En esta ocasión, los problemas de Bush han aumentado durante su gira latinoamericana”, explicó a la AFP Daniel Restrepo, del Center For American Progress, en Washington.
Antes de regresar a la capital estadounidense, el presidente ya se vio forzado a descartar desde México la renuncia de Gonzales, el hispano de más alto rango de su gobierno, acusado por los demócratas de haber destituido a ocho fiscales por razones políticas.
“Tengo confianza en el secretario de Justicia Al Gonzales”, afirmó Bush, en una rueda de prensa conjunta con su homólogo mexicano Felipe Calderón, en Mérida, aunque también tomó la precaución de confesar: “Nunca señalé un caso en particular, y nunca le di (a Gonzales) instrucciones”.
En un análisis publicado este miércoles, el influyente diario Washington Post puso de relieve el contraste entre las imágenes de Bush “navegando con el presidente uruguayo Tabaré Vázquez y visitando las ruinas mayas de Uxmal con el mexicano Felipe Calderón, mientras su gobierno enfrentaba en casa una crisis tras otra”.
El escándalo de Gonzales se sumó a los que Bush trató de olvidar al cruzar la frontera: el jefe de gabinete del vicepresidente Dick Cheney fue hallado culpable de obstrucción a la justicia, y varios militares renunciaron por las pésimas condiciones del hospital militar Walter Reed para los heridos de Irak.
El fiscal general ya se encontraba en la mira de la oposición demócrata, por las revelaciones de abusos de la Policía Federal (FBI) contra los derechos de privacidad en sus investigaciones antiterroristas y por justificar las torturas a sospechosos de terrorismo.
La gira por cinco países latinoamericanos (Brasil, Uruguay, Colombia, Guatemala y México) tampoco brindó a Bush muchos resultados para mejorar su imagen en su propio país.
Los medios de comunicación estadounidenses centraron principalmente su cobertura en las protestas y la gira paralela del presidente venezolano, Hugo Chávez, su máximo rival en la región.
“Aunque ya era difícil crear un impulso con un viaje lleno de retórica y sin resultados concretos como el que hizo el presidente durante una semana (los problemas de Gonzales) le han robado cualquier oportunidad que existía”, aseguró Restrepo.
De hecho, los demócratas, que controlan ambas cámaras del Congreso desde principios de año, dejaron claro que no van a dejar al presidente un minuto de descanso.
El Senado reanudó este miércoles el debate sobre un texto que reclama el retiro de la mayor parte de las tropas de combate para el 31 de marzo de 2008, una idea rechazada firmemente por la Casa Blanca, y que el presidente estadounidense dijo que vetaría.
Por ese motivo, el líder de la mayoría demócrata en el Senado postergó la visita a México que tenía previsto iniciar el jueves, apenas 24 horas después de que Bush se separara de Calderón en Mérida.
“Habrá otra oportunidad para el viaje”, aseguró el congresista, uno de las voces más críticas en el Congreso de la política latinoamericana de Bush.