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Bush se reconectó con América Latina

El objetivo de la gira era volver la mirada a la región, sumida en un sentimiento de abandono después de que el presidente estadounidense incumpliera la promesa de su inicio de mandato de dar prioridad a América Latina.

El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, concluyó hoy en Mérida (México) una gira por cinco países de América Latina, en la que pudo "reconectar" con la región, sus problemas y sus deseos.
Bush partió este miércoles de Mérida tras un día y medio junto a su colega mexicano, Felipe Calderón, quizás el mandatario que fue más franco con él al reclamarle cooperación en la lucha antidroga y más inversiones en los países de origen para hacer frente al problema migratorio.
En una rueda de prensa, el jefe de la Casa Blanca aseguró que su viaje a la región, que incluyó Brasil, Uruguay, Colombia, Guatemala y México, ha sido "fascinante".
Bush se marcha muy satisfecho, pues estableció "cálidas relaciones con líderes latinoamericanos que creen en el libre mercado, en la democracia, y entienden y aprecian el papel de Estados Unidos en la región", afirmó su portavoz, Tony Snow.
El objetivo confeso de la gira era volver la mirada a la región, sumida en un sentimiento de abandono después de que el presidente estadounidense incumpliera la promesa de su inicio de mandato de dar prioridad a América Latina. El mandatario estadounidense quería difundir el mensaje de que Washington lleva a cabo en la región programas efectivos contra la pobreza.
En parte, con ello se trataba de hacer frente a la influencia del presidente venezolano, Hugo Chávez, y su petróleo barato, así como su mensaje de justicia social en la región. Como parte de esta estrategia, Bush -a diferencia de otras giras en las que se ha concentrado en meras actividades de trabajo- dedicó tiempo para visitar lugares turísticos, fábricas y lugares de trabajo en cada uno de los países.

Ello permitió "poner caras, ver resultados verdaderos", afirmó Snow. Desde luego, el jefe de la Casa Blanca pareció más relajado en esta gira que en otras anteriores. Y fue tan lejos como para describir una visita a una planta de embalaje de una cooperativa agrícola indígena en Guatemala como "uno de los mejores momentos" de su mandato.
Brasil fue la primera etapa del periplo y el único lugar de donde el presidente de Estados Unidos salió con un convenio en la mano. Fue un acuerdo de cooperación sobre biocombustibles, por el que ambos países se comprometen a desarrollar estándares de calidad de estos productos, compartir tecnología y fomentar la producción y consumo del etanol y otros biocarburantes en América Central y el Caribe.
Bush y su par brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, también se comprometieron a tratar de llegar a un convenio para destrabar las negociaciones comerciales de la Ronda de Doha de la Organización Mundial del Comercio (OMC).
Uruguay fue la siguiente etapa, y, con un día y medio de duración, una de las más prolongadas de la gira. Durante esa escala, Tabaré Vázquez pidió a Bush más apertura para productos uruguayos, como los arándanos, y el presidente estadounidense abrió la puerta a una profundización de las negociaciones comerciales.

Colombia fue la etapa más breve, con sólo siete horas de estadía, en las que el presidente Álvaro Uribe pidió más colaboración en la lucha contra el narcotráfico. Bush se mostró a favor de ampliar el Plan Colombia de lucha contra las drogas y aseguró que presionará al Congreso de Estados Unidos para la aprobación del Tratado de Libre Comercio firmado entre los dos países.
En Guatemala el presidente estadounidense escuchó las fuertes quejas de su colega guatemalteco, Óscar Berger, sobre una política migratoria en EEUU que ha deportado a centenares de inmigrantes ilegales y, en decenas de casos, ha separado familias en dos. Una demanda similar salió este martes de los labios de Calderón, que aseguró que la inmigración "no puede pararse por decreto" y destacó la necesidad de mayor inversión estadounidense para crear puestos de trabajo en las naciones de origen.
Bush aseguró, en ambos casos, que hará cuanto esté en sus manos para lograr que el Congreso apruebe una reforma migratoria amplia, "algo que conviene" a su país", antes de que los partidos estén demasiado concentrados en las primarias. El presidente, en principio, regresará a la región el año próximo, a Perú, para la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC). Quizás entonces podrá verse si esta gira ha tenido continuidad con resultados o se queda sólo en las buenas palabras de un líder en el ocaso de su mandato.