Internacionales

Bush interesado en sus vecinos

Lo más importante para el futuro de las relaciones entre los países son los resultados que el periplo arroje en materia comercial, de ayuda al desarrollo y colaboración en temas claves.

El viaje del presidente George W. Bush a América Latina buscará mostrar a sus críticos que la Casa Blanca está interesada en sus vecinos del continente y no sólo en Irak, aunque será difícil que el viaje modifique sustancialmente las relaciones con una región en la que persiste un fuerte sentimiento antiestadounidense, opinaron analistas.
Expertos consultados expresaron que lo más importante para el futuro de las relaciones entre la potencia del norte y sus vecinos pobres del sur, son los resultados que el periplo arroje en materia comercial, de ayuda al desarrollo, y de colaboración en temas que para los países latinoamericanos son claves, como libre comercio e inmigración.
"No es realista esperar que un solo, y largamente debido, viaje presidencial, pueda reparar la dañada relación entre Estados Unidos y América Latina", estimó Michael Shifter, vicepresidente del instituto de estudios Diálogo Interamericano, con sede en Washington.
"Si la visita es exitosa, y Bush demuestra cierta sensibilidad a las preocupaciones de América Latina, su gobierno podrá al menos detener el deterioro en la relación. Lo que será crítico es lo que pase luego de la visita (...) y si Bush está preparado para gastar lo que le queda de capital político en algunos temas críticos como inmigración, comercio y apoyo directo para la agenda social de la región", añadió.

El tiempo en Washington es de fuertes críticas al gobierno por lo que muchos consideran falta de interés por América Latina y una consecuente pérdida de influencia en la zona mientras el mandatario, Hugo Chávez, gana algunos espacios.
El analista independiente Miguel Díaz se declaró "decepcionado" por la actuación de la administración Bush hacia el continente luego de la guerra en Irak, que concentró la atención de la Casa Blanca en los últimos años.
Sin embargo, sostuvo, también le cabe un papel a los países latinoamericanos en el establecimiento de una agenda con Estados Unidos.
"En el universo de lo que es práctico, todavía se pueden hacer bastantes cosas" con el gobierno Bush, a pesar de que solo le queden dos años en el poder, estimó Díaz.
A su vez, el gran desafío para la Casa Blanca es "cómo establecer una agenda política de acercamiento a América Latina en un ambiente político antiamericanista" como el que se percibe en la región, opinó.
En América Latina "sigue siendo muy popular y electoralmente beneficioso atacar a esta administración. Se pueden ganar elecciones jugando la carta antiamericanista todavía", dijo Díaz.
"O se es práctico y se reconoce que se tiene una agenda potencialmente muy promisoria con Estados Unidos en el largo plazo, o lo que se quiere es ganar puntos políticos (...) jugando la carta antiamericana", resumió.

Muchas de las críticas a la Casa Blanca cuestionan los recortes de la ayuda que Estados Unidos otorga a América Latina, anunciados en el presupuesto 2008 del Ejecutivo.
"Creemos que estas reducciones en la ayuda envían un mensaje equivocado a nuestros amigos en el continente", resumió el jueves el representante demócrata Eliot Engel, presidente de la subcomisión para las Américas de la Cámara de Representantes, en una audiencia en la que comparecía el jefe de la diplomacia estadounidense para América Latina, Tom Shannon.
En esa instancia en el Congreso, fue patente la preocupación de algunos miembros del Legislativo por la creciente influencia de Venezuela sobre varios de sus vecinos, como Ecuador, Bolivia y Nicaragua.
Sin embargo, para algunos expertos, el presidente venezolano está lejos de ser una de las explicaciones de la cuarta gira de Bush a América Latina.
"Esta visita puede ser un primer paso en demostrar un interés renovado en la región por parte de Washington. Ayudaría a fortalecer relaciones bilaterales en cada caso, pero lo importante será el seguimiento que se da a ella", dijo Peter DeShazo, director del programa para las Américas del Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales.
Esta visita tiene que ver sobre todo "con la visión de Estados Unidos sobre el continente" y "no es una reacción a Chávez", insistió DeShazo al hablar ante un panel de especialistas.