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Atacan base donde se hallaba Cheney

* Vicepresidente de Estados Unidos escapa ileso del atentado

El vicepresidente estadounidense Dick Cheney escapó ileso de un atentado suicida perpetrado este martes contra la base de Estados Unidos en Bagram (Afganistán), donde murieron al menos 14 personas.
El atentado fue llevado a cabo en la entrada de la base área de Bagram, a 60 km al norte de Kabul y sede del cuartel general de las fuerzas de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) en Afganistán, cuando Cheney se encontraba en el recinto.
“Oí una gran explosión y rápidamente los agentes de los servicios secretos vinieron a informarme de que un ataque, aparentemente suicida, fue perpetrado en la entrada principal”, contó Cheney a los periodistas que le acompañan en su viaje.
“Me trasladaron brevemente a un refugio antibombas”, dijo el vicepresidente, que poco después del ataque se trasladó a Kabul para entrevistarse con el presidente afgano, Hamid Karzai.
El balance de víctimas del suceso es confuso. El ministerio afgano del Interior habló en un primer momento de 18 muertos, tres de ellos soldados extranjeros.
Pero después, la coalición internacional especificó que, de los extranjeros fallecidos, sólo dos eran militares, uno estadounidense y el otro surcoreano.
Las fuerzas internacionales señalaron seis muertos afganos, mientras un periodista de la AFP aseguró haber visto al menos once cadáveres. Otras fuentes afganas señalaron que los muertos de esa nacionalidad fueron 15.
El atentado, uno de los más sangrientos perpetrados en Afganistán desde la caída del régimen talibán en 2001, fue reivindicado por teléfono por un portavoz de los talibanes, Yussuf Ahmadi.
“No puedo confirmar la reivindicación de los talibanes. Evidentemente los talibanes buscan constantemente los medios para debilitar al gobierno (afgano). No podemos decir que son inocentes, pero tampoco podemos confirmar (su culpabilidad)”, declaró por su parte una portavoz de la Casa Blanca, Dana Perino.
Cheney llegó el lunes por la noche a Afganistán procedente de Pakistán, y tuvo que pasar la noche en la base de Bagram debido a una fuerte nevada que le impidió viajar a Kabul.
Hacia las 10H00, un hombre “atravesó a pie un punto de control establecido por soldados afganos y se dirigía hacia la entrada principal de la base, vigilada por tropas estadounidenses, cuando hizo estallar su carga”, indicó a la AFP un policía que se encontraba en el lugar.
Por su parte en Kabul, Cheney subrayó a Karzai que “Estados Unidos se quedarán en Afganistán todo el tiempo que sea necesario”, al tiempo que aseguró el apoyo de Washington al Ejército, a la Policía y a las instituciones afganas.
El vicepresidente estadounidense abandonó poco después Afganistán, adonde llegó el lunes, procedente de Pakistán. En este último país se entrevistó con su presidente, Pervez Musharraf, al que pidió que extreme su lucha contra los talibanes y Al Qaida en la frontera con Afganistán.
La coalición extranjera en Afganistán, que dirige Estados Unidos, está integrada por unos 11,000 efectivos, en su gran mayoría norteamericanos, junto a otros 35,000 soldados pertenecientes a la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad (ISAF) de la OTAN.
Estados Unidos y Reino Unido, los países que más contribuyen a la fuerza extranjera en Afganistán, prometieron reforzar su contingente en este país para luchar contra los talibanes.
Unos 27,000 militares estadounidenses se desplegarán en este país, mientras que el lunes, el ministro británico de Defensa, Des Browne, anunció el envío de unos 1,400 soldados.
Unas 4,000 personas, sobre todo insurgentes, civiles y policías afganos, murieron en 2006, el año más mortífero desde la caída del régimen talibán en Afganistán.