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Policía guatemalteca en la mira

* “Está plagada de males”, dice su director * Más de dos mil agentes, es decir, casi un Ejército, están vinculados al crimen organizado

GUATEMALA / ACAN-EFE

La participación de al menos seis agentes en los asesinatos de tres diputados salvadoreños y su chofer el pasado lunes en Guatemala ha aumentado la desconfianza de la población en la Policía Nacional Civil (PNC).
La imagen de la PNC, bastante deteriorada por las constantes denuncias de la participación de sus agentes en robos de vehículos, corrupción, amenazas y hasta asesinatos, ha recibido un duro golpe con este incidente que las autoridades han prometido esclarecer.
La PNC, creada con los acuerdos de paz firmados en 1996 entre el gobierno y la guerrilla, según ha reconocido su director, Erwin Sperisen, “está plagada de males porque existen más de 2,000 agentes que están vinculados a bandas de secuestradores, tráfico de drogas, robo de vehículos, la corrupción y extorsiones”, entre otros.
El pasado miércoles fueron detenidos los oficiales Luis Arturo Herrera López y Jorge Korki López Arreaga, y los agentes José Adolfo Gutiérrez y Marvin Langen Escobar Méndez como presuntos autores materiales de los asesinatos de los tres diputados salvadoreños y su chofer. Otros dos están prófugos.
Los cuerpos calcinados de los políticos Eduardo D’Aubuisson, William Pinchinte y José Ramón González, y del agente y chofer Gerardo Napoleón Ramírez, fueron localizados el pasado lunes en la carretera que de la capital guatemalteca conduce a El Salvador.
Los agentes, según las primeras investigaciones, utilizaron un vehículo de la Policía para interceptar la camioneta en la que se transportaban los legisladores salvadoreños, que pertenecían a la gubernamental Alianza Republicana Nacionalista (Arena).
El ministro del Interior, Carlos Vielman, ha reconocido que la detención de los policías por su presunta participación en los asesinatos ha sido “un golpe duro”, pero advirtió que no van a tolerar estos hechos ni la corrupción.
Según Vielman, durante el gobierno del presidente Oscar Berger, que se inició en 2004, han sido consignados a los tribunales 250 agentes por participar en secuestros, robo de vehículos y asesinatos.
Sperisen, por su parte, comentó el pasado miércoles que los agentes detenidos han resuelto “casos importantes”, pero reconoció que habían “perdido el norte” al establecerse su posible implicación en los crímenes.
El dirigente cívico Mario Polanco aseguró a ACAN-EFE que la vinculación de agentes de la seguridad pública con el crimen organizado existe “desde hace mucho tiempo” debido a que en la Policía se “mezclaron” oficiales del Ejército.
“Hay muchos señalamientos de que militares están implicados en actos de delincuencia y esto se trasladó la Policía. Hemos visto cómo se han infiltrado a la PNC y no hay capacidad para combatir el crimen organizado”, sostuvo.
A juicio de Polanco, la participación de los policías en actos delictivos “genera una debilidad bastante fuerte a la PNC”, pero sobre todo “desconfianza” en la población.
“¿Qué tranquilidad puede haber ahora entre los pobladores que sean detenidos en un retén (operativo) de la Policía, si van a tener temor de ser asesinados o incluso quemados como ocurrió con los diputados salvadoreños?”, se preguntó el dirigente.
Polanco advirtió que lo que vive ahora Guatemala “es algo tenebroso”, y es necesario hacer una evaluación profunda de lo que está ocurriendo y depurar la Policía.
Recomendó a las autoridades someter a la prueba del polígrafo a los 22,000 agentes que tienen la responsabilidad de proteger a los más de 12 millones de habitantes y destituir a los que descubran que han mentido para estar en la institución.
El activista insistió en que la desconfianza en la Policía “va a aumentar sustancialmente”.
En declaraciones a la prensa local, el vicepresidente de Guatemala, Eduardo, Stein, reconoció que existen indicios de que el crimen organizado está infiltrado en la Policía y otras instituciones del Estado.
El presidente Berger declaró a su vez, desde México, donde asiste a una reunión regional con empresarios, que el narcotráfico está detrás de los asesinatos de los diputados salvadoreños, pero hasta ahora las autoridades no han dado con los móviles de sus crímenes.