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Cómplices del 11-M niegan vínculos con la Yihad

* Habrían dado infraestructura y apoyo financiero a los atentados de Madrid

MADRID / AFP

Tres de los ocho supuestos miembros de una célula islamista que habría dado infraestructura y apoyo financiero a los atentados de Madrid, negaron el martes su vinculación con el 11-M, en el macrojuicio que se celebra en Madrid por la tragedia terrorista en España.
“En la Mezquita de la M-30 estábamos preparando una obra de teatro, y como a veces estaba cerrada, íbamos al local”, respondió el sirio Mouhannad Almallah Dabas a Olga Sánchez, Fiscal de la Audiencia Nacional, principal instancia penal española, que le preguntó si en un local que él alquilaba cerca de ese templo, se veían vídeos sobre la Yihad (guerra santa) o sobre mártires islamistas.
“Nunca fui a reuniones donde se hablara de la Yihad”, afirmó Almallah al iniciar la cuarta jornada del megaproceso en un pabellón bunkerizado de la Audiencia Nacional, oeste de Madrid.
“Nunca”, respondió el sirio de 43 años al ser interrogado sobre si había juntado dinero en mezquitas de Madrid para la causa integrista y contra quien la fiscalía pide 12 años de cárcel por pertenencia a organización terrorista.
Alfallah admitió que subalquilaba habitaciones del citado local al sirio Basel Ghalyoun, uno de los presuntos “autores materiales” de los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid (191 muertos y 1.824 heridos) y al marroquí Rifaat Anouar, uno de los siete islamistas que se suicidaron en un apartamento de Leganés, periferia sur de Madrid, el 3 de abril de 2004.
En la mezquita de la M-30, Almallah conoció a varios de los procesados por los atentados del 11-M, entre éstos dos de los ideólogos, Rabei Ousmane Sayed Ahmed, alias “Mohamed el Egipcio”, y a Serhane Ben Abdelamjid Fakhet alias “El Tunecino”, presunto fundador de esta célula, a quien describió como “radical y violento” que había intentado hablarle de la Yihad.
También negó estar involucrado en los atentados el marroquí Fouad El Morabit al Amghar, de 34 años, ex estudiante de ingeniería aeronáutica y electrónica de buena posición, que entre diciembre de 2003 y marzo de 2004 compartió habitación con Ghalyoun.
“Nunca tuve conocimiento” de que se producirían los atentados del 11-M, aseguró el marroquí, que conocía al “Tunecino” --al que calificó de “radical (...) extremista, pero no violento”-- y dijo ser “amigo” de “Mohamed el Egipcio”.
Según su declaración sumarial, Ghalyoun le había dicho que Serhane le había advertido que “en Madrid iba a ocurrir algo fuerte”, pero aseguró que el 11 de marzo de 2004 no relacionó aquel comentario.
“Yo, como todos los ciudadanos, pensaba que era ETA”, sostuvo El Morabit, contra quien la fiscal pide 12 años de cárcel por pertenencia a organización terrorista.
El Morabit se quejó de haber tenido “un acceso limitado al sumario”.
Con un “rotundamente” condenó el 11-M antes de indicar que si perteneciera a alguna organización terrorista aprovecharía este momento como “la mejor oportunidad” para defender su acción.
Su compatriota, Otman El Gnaoui, de 31 años, acusado de pertenencia a organización armada, falsedad documental y suministro de explosivos, admitió haber sido albañil del supuesto jefe operativo de los ataques, Jamal Hamidan, alias “El Chino”, pero negó haber transportado explosivos.
“Nunca vi explosivos en mi vida. Jamal siempre me decía que se iba de viaje pero no me decía dónde iba”, respondió El Gnaoui, que se declaró “musulmán, pero no religioso”, y admitió que compraba droga para su consumo.
El Gnaoui dijo que Jamal Hamidan --quien según la justicia fue quien obtuvo los explosivos a cambio de droga-- lo contrató para hacer trabajos de albañilería en la casucha de Chinchón, 30 km al sureste de Madrid, donde según la justicia se fabricaron las bombas que estallaron en los trenes suburbanos.
Pero su perfil genético apareció mezclado con ropa que el marroquí Rifaat Anouar abandonó cerca de una estación de trenes el día de los ataques.
Otros cinco marroquíes acusados de integrar la misma célula, deberían comparecer el miércoles en este megaproceso contra 29 acusados, en su mayoría de origen árabe, cuya sentencia se conocerá en octubre.