Internacionales

Irán denuncia propósitos de atentados terroristas

* Gobiernos de Teherán y Siria se unen ante los “complots” estadounidenses e israelíes

Irán considera que los atentados del miércoles y el viernes en la ciudad de Zahedan (este) tenían como objetivo provocar un conflicto sectario entre los suníes y la mayoritaria comunidad chií del país.
El gobernador de Zahedan, Hasan Ali Nuri, aseguró que la bomba que estalló antenoche en una zona residencial del centro de esa ciudad “no dejó víctimas”, sin referirse al enfrentamiento que siguió a la explosión.
Este último atentado se produjo pocas horas después de que los habitantes de Zahedan enterraran a las once víctimas mortales del ataque del miércoles, perpetrado con un coche cargado con explosivos contra un autobús de militares iraníes.
“El suceso de anteayer era en realidad un acto ciego y sin valor, y su objetivo era sembrar el miedo y provocar conflictos sectarios”, dijo Nuri, citado por la agencia de noticias local, Mehr.
Decenas de personas han sido detenidas en relación con el atentado del miércoles, cuya autoría asumió el grupo radical suní “Yundolá” (Ejército de Alá) que las autoridades vinculan con los servicios de inteligencia de Estados Unidos y del Reino Unido.
Fuentes oficiales aseguraron, asimismo, que los explosivos utilizados en el primer ataque y los que fueron confiscados a los detenidos “eran de fabricación estadounidense”.
Zahedan es la capital de la provincia de Sistán-Beluchistán, fronteriza con Afganistán y Pakistán y escenario de frecuentes enfrentamientos entre la Policía iraní y grupos armados, incluidos narcotraficantes.

Alianza con Siria
En tanto, el presidente sirio, Bachar al Assad, y su aliado y homólogo iraní, Mahmud Ahmadinejad, se comprometieron este sábado a impedir juntos lo que califican de “complots” estadounidense e israelí en Oriente Próximo, informó la agencia Irna.
Assad empezó el sábado una visita de dos días a Irán para reforzar sus relaciones bilaterales ya sólidas. Se trata de su segunda visita a Teherán desde la accesión al poder en agosto del año 2005 del ultraconservador Ahmadinejad.
Ambos hombres, muy criticados por Washington por su presunta injerencia en la región, advirtieron de los peligros de una desunión entre sunitas y chiítas, en particular en países multiconfesionales como Líbano e Irak.
“Tenemos que cooperar y trabajar para hacer comprender a la opinión los objetivos siniestros de Estados Unidos y los sionistas”, declaró Assad durante su reunión con el dirigente iraní, según Irna.
“Irán y Siria apoyan a los pueblos de la región y los enemigos sólo alcanzarán sus fines si suscitan el pesimismo y la desunión entre musulmanes”, añadió el presidente sirio.
Por su parte, Ahmadinejad estimó que, vistas las “condiciones actuales, es necesario que los países musulmanes se mantengan atentos, unidos y sabios para evitar numerosos complots”.
“Crear disensiones entre chiítas y sunitas en Irak y en Líbano es la última carta de la que disponen Estados Unidos y sus aliados (...) Intentan esconder sus fracasos con propaganda falsa”, reiteró Assad.
Acompañado de su vicepresidente, Faruk al Chareh, y el ministro de Relaciones Exteriores, Walid Muallem, el jefe de Estado sirio también se entrevistó con el ex presidente iraní e influyente figura del régimen Akbar Hachemi Rafsandjani. Asimismo, Assad debe encontrarse con el guía supremo, el ayatolá Ali Jamenei.
Teherán y Damasco poseen estrechas relaciones y hacen frente a fuertes presiones de la comunidad internacional. Las capitales occidentales y responsables iraquíes les acusan de apoyar a los insurgentes en Irak.
Irán y Siria, ex potencia tutelar del Líbano, sostiene asimismo al Hezbolá chiíta, que promueve la caída del gobierno de Fuad Siniora en Beirut.