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Demócratas no logran votos

* Aliados de Bush vuelven a bloquear propuesta en una poco usual sesión sabatina

WASHINGTON / AFP
Los aliados del presidente estadounidense George W. Bush volvieron a bloquear este sábado una propuesta de la mayoría demócrata para debatir en el Senado sobre la impopular guerra en Irak.
Sólo horas después de que la Cámara de Representantes condenara el plan de Bush para Irak, y en una poco usual sesión sabatina, los demócratas no lograron el apoyo suficiente para iniciar un debate en el Senado.
Un total de 56 senadores, entre ellos siete republicanos, votaron en favor del inicio del debate, pero quedaron a cuatro votos de los 60 necesarios para activar el mecanismo. Fue la segunda vez en menos de dos semanas en que los republicanos se las ingenian para bloquear una discusión sobre la impopular guerra en Irak en el Senado, de 100 miembros.
Los demócratas buscaban aprobar una resolución no vinculante que critica el nuevo plan de Bush para Irak y la idea de enviar 21,500 soldados adicionales. El viernes la Cámara de Representantes desaprobó la conducción de la guerra por el presidente Bush. La mayoría demócrata estaba dispuesta a sacrificar el receso legislativo de invierno (boreal) si lograba aprobar la moción para un debate.
“Los senadores tendrán una nueva oportunidad de expresar sus puntos de vista sobre la guerra en Irak”, prometió horas antes el jefe de la mayoría demócrata, Harry Reid. “Los estadounidenses se merecen saber si su senador apoya al presidente y su proyecto de fortalecer nuestro involucramiento en Irak, o si está con la aplastante mayoría de los estadounidenses opuestos a esa escalada. Seamos claros: cualquiera que vote (contra la apertura de un debate) vota a favor de darle luz verde al presidente para una escalada de la guerra”, insistió.
Reid buscaba que el Senado se pronunciara sobre el mismo texto que aprobó el viernes la Cámara de Representantes con el apoyo de 17 miembros del Partido Republicano. Ese texto no vinculante representa la mayor desaprobación sufrida por Bush a su conducción de la guerra en Irak.
Establece que “el Congreso desaprueba la decisión del presidente George W. Bush anunciada el 10 de enero de 2007” de enviar refuerzos, y que “el Congreso y el pueblo norteamericano continuarán apoyando y protegiendo a los miembros de las Fuerzas Armadas estadounidenses que sirven y sirvieron valiente y honorablemente en Irak”.

Mil soldados partirán en marzo
Como para subrayar el desprecio que el gobierno le dedicó al texto aprobado, el Pentágono anunció el viernes que aceleraría el ritmo del despliegue de los refuerzos: 1,000 soldados se embarcarán para Irak en marzo, tres meses antes de lo previsto. Poco después la Casa Blanca destacó en un comunicado que la resolución es no vinculante.
Pese a todo, los demócratas no piensan reducir sus presiones. “Si creen que lo que piensan los representantes del pueblo, expresado en una aplastante mayoría, es insignificante o meramente simbólico, entonces nuestra democracia está en peligro”, declaró el viernes el jefe de la mayoría demócrata en la Cámara de Representantes, Steny Hoyer. “El presidente no puede vetar la decisión, la recomendación y la opinión del Congreso de Estados Unidos”, destacó.
Poco importa que los republicanos bloqueen el debate en el Senado, afirmó el influyente demócrata Charles Schumer: “Aumentamos poco a poco la presión sobre el presidente, y seguiremos haciéndolo”. Según las últimas encuestas, el 51% de los estadounidenses está a favor de la aprobación de un texto no vinculante y cerca de dos tercios (63%) espera un retiro de las tropas de Irak antes de que termine 2008.
En filas republicanas se acusa a la mayoría demócrata de truncar el debate al negarse a que el Senado se pronuncie sobre un tema relacionado con el texto y que divide a los demócratas: el financiamiento de la guerra. “La estrategia es evitar procedimientos controvertidos que dividen al grupo demócrata y que conciernen al financiamiento de las tropas y la limitación de los efectivos”, se quejó el republicano George Voinovich.
El Senado deberá abordar en las próximas semanas el presupuesto para la “guerra contra el terrorismo” y debatir una solicitud de ampliación presupuestaria de 93,400 millones de dólares para 2007.