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Exhuman 353 cadáveres en Panamá

* Fallecidos en los últimos seis meses después que ingirieron un conocido jarabe contra la tos * Investigación sin precedentes por sospechas de un posible envenenamiento masivo

La Procuraduría General de Panamá inició el lunes una investigación sin precedentes con la exhumación de los primeros 12 cadáveres de un total de 353 de fallecidos en los últimos seis meses, para determinar si murieron por ingestión de medicamentos contaminados con el químico Dietileneglycol, informó el fiscal Dimas Guevara.
Aunque el Ministerio de Salud sólo reconoce oficialmente 51 fallecidos por esta causa durante una crisis que explotó el año pasado, Guevara dijo que quiere determinar si son ciertas las denuncias de familiares que alegan que han muerto muchas más personas por los jarabes contra la tos contaminados. Las exhumaciones fueron realizadas por el médico forense Vicente Pachard y el argentino Luis Ferrari, de forma simultánea, en el Jardín de Paz, un cementerio privado al sureste de la capital, y en otras cuatro provincias del país. Pachard dijo que las exhumaciones eran parte de “una investigación sin precedentes”.
La Fiscalía cuarta ordenó el año pasado el arresto de los propietarios y accionistas de la empresa Medicom, que vendió un lote de glicerina contaminada con Dietileneglycol a la estatal Caja del Seguro Social, utilizado en la elaboración de 14 medicamentos que resultaron venenosos.
Los que consumieron jarabes contra la tos y cremas a base de glicerina sufrieron graves problemas renales y hepáticos, que en el caso de muchos, los llevaron a la muerte.
Un comité de familiares está convencido de que más de 300 personas, todos pacientes de la Caja del Seguro Social, consumieron los medicamentos y murieron envenenados, y han exigido la destitución del ministro de Salud, Camilo Alleyne, y del director de la seguridad social, René Luciani.
La semana pasada fue arrestado el director de farmacias y drogas del Ministerio de Salud y su anterior cargo por aprobar la compra y uso de la glicerina contaminada, comprada a una empresa española, Rafer S.A, que la importó de China.
El primer exhumado
El primer exhumado fue Osman Soto, un emigrante colombiano de 64 años, muerto a fines del año pasado con todos los síntomas del envenenamiento con Dietileneglycol, un alcohol industrial no apto para el consumo humano que aparentemente fue mezclado con medicinas elaboradas por el Seguro Social distribuidas por todo el país.
Soto, a pesar de no haber sido sometido a una autopsia al momento de su fallecimiento, fue incluido en el listado oficial de 51 víctimas reportado por el Ministerio de Salud, según narró a Acan-Efe su viuda, Damaris de Soto, presente en el lugar.
El objetivo de la exhumación es extraer tejidos para poder demostrar la presencia de residuos del tóxico, “esto es parte de una investigación que se está haciendo con el apoyo del experto argentino Luis Alberto Ferrari, y de resultar los análisis positivos continuaremos con esta metodología para los próximos casos”, apuntó Pachard. Ello implicaría desenterrar a los otros no sometidos a autopsia.
Ferrari, que en la década del 90 realizó en su país una investigación sobre envenenamiento con este producto, escribió su tesis doctoral sobre Dietileneglycol, precisó el director del IML.
Pachard resaltó que será la primera vez que se haga un grupo de estudio respecto a las muertes por la ingesta del producto para probar este tipo de intoxicaciones que “son extremadamente inusuales”.
“Vamos a trabajar sobre aspectos que aún son teóricos sobre metabolización del Dietileneglycol”, y la técnica “consiste básicamente en buscar residuos en riñón, hígado, posiblemente en tejido adiposo, y vamos a buscar inclusive en médula ósea”, detalló.