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Un muerto y 25 heridos en violenta protesta en Colombia


Colombia, Bogotá/AFP
Una protesta de los habitantes del municipio colombiano de la Jagua de Ibirico, en el departamento de Cesar, fronterizo con Venezuela, dejó este sábado un muerto y al menos 25 heridos, entre civiles y policías, informaron las autoridades locales.
La manifestación, que desembocó en violentos choques entre la policía y los manifestantes, había sido convocada para protestar contra la contaminación ambiental generada por la explotación de carbón en la zona, y demandar mayor inversión social, dijeron algunos de sus promotores a radioemisoras.
Ante la gravedad de la protesta, el presidente Álvaro Uribe anunció que el domingo viajará a la Jagua de Ibirico para "ver cómo podemos resolver esa situación que provocó el levantamiento popular".
En medio de la protesta y los choques con los policías, siete de los cuales se encuentran entre los 25 heridos, fueron incendiados tres vehículos, según indicaron los reportes periodísticos.
Para controlar a los manifestantes fue necesario enviar tropas de la décima brigada del Ejército, dirigidas por su comandante, el coronel Fabricio Cabrera.
Por su parte, el coronel Javier Velásquez, comandante de la Policía del Cesar, aseguró en declaraciones a reporteros, que la protesta de los habitantes de la Jagua de Ibirico fue infiltrada por la guerrilla izquierdista.
"Gente de bien no protagoniza este tipo de hechos, menos ataques a bala", dijo, al aludir a hecho de que uno de los uniformados resultó herido por una bala.

Manifestaciones en Bogotá
Entre tanto, el opositor partido Polo Democrático Alternativo (PDA, izquierda) se manifestó este viernes en las calles del centro de Bogotá contra el presidente colombiano Álvaro Uribe y los vínculos de la clase política con los paramilitares de extrema derecha.
La manifestación, a la que acudieron unos 5,000 militantes del PDA y organizaciones sociales y sindicales, fue convocada en reacción a las acusaciones lanzadas en los últimos días por el mandatario contra sus opositores izquierdistas, a los que calificó de "terroristas de corbata".
La protesta, que transcurrió pacíficamente, también fue convocada para "exigir la verdad" de los vínculos entre la clase política y los paramilitares, lo que es investigado por la Corte Suprema de Justicia, que ha llamado a declarar a 14 congresistas por esos presuntos vínculos.
La andanada de acusaciones entre el presidente y el PDA surgió luego de que el senador Gustavo Petro, integrante de ese partido y quien fue quien destapó el escándalo por nexos de políticos y funcionarios con los paramilitares, acusó a un hermano de Uribe, de estar vinculado con esos grupos.
Además, Petro, que ha denunciado amenazas de muerte en su contra y de sus hermanos, ha anunciado que en marzo próximo realizará un debate en el Congreso sobre la actuación de los paramilitares en el departamento de Antioquia (noroeste) durante la época en que Uribe fue gobernador de esa región.

Ante los niveles de insultos que alcanzó la discusión entre el mandatario y el PDA, la Iglesia Católica dijo el viernes, al concluir la conferencia anual del episcopado, que "en estos tiempos en los que unos y otros se acusan mutuamente por la denominada 'para-política', pedimos a todos la calma". Sin embargo, los obispos pidieron "buscar y decir la verdad".