Internacionales

Sin esperanzas de hallar sobrevivientes en Perú


LIMA / EFE
Las autoridades de Defensa Civil de Perú consideraron ayer jueves “muy difícil” hallar sobrevivientes en las zonas de la provincia de Chanchamayo, arrasadas por riadas y aludes que causaron 14 muertos y un número indeterminado de desaparecidos.
“Hasta el momento hay 14 fallecidos”, dijo a EFE el jefe del Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci), Luis Felipe Palomino, quien no pudo determinar el número de desaparecidos en esta zona del centro de Perú.
Según los pobladores, podría haber hasta 80 desaparecidos, cifra que las fuentes oficiales reducen a menos de diez.
La diferencia y confusión de datos, precisó Palomino, se debe “al criterio de los evaluadores” y a que se desconoce si las familias que habitaban las viviendas sepultadas “pudieron huir a tiempo” cuando ocurrió el desastre, que comenzó la madrugada del pasado lunes.
El responsable del Indeci consideró “muy difícil” la posibilidad de encontrar sobrevivientes, porque con el paso del tiempo “el lodo se solidifica con el calor”, algo característico en esta zona de las estribaciones selváticas de Perú.
Por ello, los esfuerzos se concentran en la búsqueda de cadáveres y en distribuir ayuda humanitaria y atención médica a los más de mil damnificados y a similar número de afectados.
Se prevé que llegue hoy viernes a la zona de San Ramón y Vitoc, declaradas zona de emergencia por el Gobierno central, un tercer camión con once toneladas de alimentos y agua, al tiempo que prosiguen las tareas de limpieza y de prevención de epidemias de dengue o malaria, así como de enfermedades estomacales y respiratorias.
Los pobladores de San Ramón, uno de los seis distritos de Chanchamayo y el más afectado por la catástrofe, vivieron ayer momentos de pánico al darse una alarma, que resultó ser falsa, por el desborde de una laguna.
Y es que el temor se ha incrementado por los pronósticos de más lluvias de aquí hasta el domingo en Chanchamayo y gran parte del territorio peruano.
Además, la situación se torna difícil por la falta de espacios secos y seguros cerca del lugar para reubicar a los evacuados.
La máxima autoridad de Indeci insistió que la magnitud del desastre provocado por los aludes y riadas se ha agravado por la tala indiscriminada de bosques, y alertó de que si prosigue esta actividad “en un futuro próximo se lamentarán nuevamente las mismas pérdidas, y, quizás, por los mismos pobladores”.
Por su parte, el representante del Fondo Mundial para la Naturaleza (World Wildlife Fund-Perú), Juan Carlos Riveros, aclaró a EFE que la tala indiscriminada en la selva central peruana, donde se sitúa Chanchamayo, “es un elemento clave para aumentar el riesgo y vulnerabilidad” de las poblaciones y los bosques.
El gerente de ciencias para la conservación de WWF-Perú criticó “el modelo de desarrollo” del Gobierno peruano para la Amazonía y las zonas selváticas, así como la falta de “una estrategia dinámica de prevención de desastres”, a pesar de que se cuenta con un mapa que detalla las zonas de riesgo en el país.
“En una escala más grande, también se debe recuperar la cobertura vegetal” y “prevenir la pérdida de los bosques”, recomendó Riveros, al recordar que las áreas del Sudeste Asiático que tenían más árboles y manglares estuvieron mejor protegidas durante el gigantesco tsunami de 2004.
El ecologista destacó que “Perú desde el punto de vista internacional es muy favorable al tema ambiental” e inclusive “marca la agenda en muchas reuniones”, pero el asunto crítico es “cómo esos acuerdos internacionales se expresan internamente”, apuntó.