Internacionales

Bush ante audiencia bastante escéptica

* Ante Congreso demócrata anuncia iniciativas de salud, energía, educación y pide apoyo a su criticado plan para Irak

WASHINGTON / EFE

El presidente de EU, George W. Bush, se dirigiría anoche a una audiencia muy escéptica con un discurso del Estado de la Unión en el que anunciaría nuevas iniciativas de salud, energía y educación, y pediría apoyo a su criticado plan para Irak.
El presidente hablará “de los grandes asuntos que más importan a la gente” en lo interno y externo, y tratará de “recuperar la confianza de los estadounidenses”, aseguró la tarde ayer martes el portavoz de la Casa Blanca, Tony Snow.
Será una oportunidad más para “demostrar que no es un hombre que se esconde de los retos y obligaciones del liderazgo”, afirmó el portavoz presidencial en declaraciones a las principales cadenas de televisión estadounidenses.
El mensaje que el presidente diría a los ciudadanos y al Congreso es muy simple, según Snow, quien adelantó que se concretará en que “podemos hacer muchas cosas importantes. Hagámoslas”.
El optimismo de Snow contrasta con las perspectivas de los nuevos líderes de la mayoría demócrata de las dos cámaras legislativas, que no esperan que Bush ofrezca ninguna propuesta nueva o interesante, y con el creciente desencanto de los ciudadanos por el rumbo del país.
De hecho, la cuota de aprobación de Bush ha caído hasta el 33 por ciento, el nivel más bajo desde que llegó a la Casa Blanca en 2001.
Sólo le han superado Richard Nixon, quien llegó a tener un índice de apoyo popular del 26 por ciento poco antes de renunciar por el escándalo Watergate, en 1974, y Harry Truman, cuyo nivel cayó al 23 por ciento en 1952.
Éste es uno de los datos que se desprende del sondeo difundido ayer por la cadena de televisión ABC y el diario “The Washington Post”, según la cual sólo el 29 por ciento de los encuestados aprueba la forma en que Bush ha manejado Irak y un 60 por ciento confía más en los demócratas que en él para abordar el conflicto.
El presidente esperaba recuperar terreno ayer, cuando se dirigiría a todos los estadounidenses a las 21 horas (02.00 GMT del miércoles) con un discurso de alrededor de 45 minutos en el que trataría de centrar la atención en cuestiones de la agenda nacional.
En el ámbito sanitario, Bush presentará una reforma fiscal para hacer más asequibles los seguros médicos privados, de forma que más estadounidenses puedan costearse un seguro adecuado.
“Es una propuesta que abaratará la cobertura sanitaria a 100 millones de estadounidenses o más”, aseguró Snow.
Por lo que se refiere a la energía, el presidente apostará por extender el uso del etanol y otras fuentes de combustible alternativas para hacer frente a la dependencia del petróleo importado, y propondrá reducir el consumo de gasolina en el país en hasta un 20 por ciento de aquí a 2017.
En educación, pedirá al Congreso que renueve la ley de reforma educativa que su Gobierno aprobó hace cinco años, conocida como “No Child Left Behind” (Que ningún niño se quede atrás) y en inmigración, apostará por una reforma que aporte soluciones para los 12 millones de inmigrantes indocumentados que se calcula que hay en el país.
Según adelantó a EFE el secretario de Comercio, Carlos Gutiérrez, el presidente considera fundamental la seguridad fronteriza a la hora de abordar esa cuestión, pero también cree que “hay que tener un programa que permita que los trabajadores entren al país de una forma temporal para trabajar”.
Al margen de los asuntos nacionales, el presidente también esbozará su agenda de política exterior para este año, que estará dominada una vez más por la lucha global contra el terrorismo y por la nueva estrategia en Irak, que para la oposición demócrata no tiene nada de nueva.
Ese es el mensaje que difundirá el senador Jim Webb, quien será el encargado de dar respuesta al discurso de Bush en nombre del Partido Demócrata y lo hará con una alocución en la que recordará al presidente que ya no está solo para gobernar el país.