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75 muertos y 160 heridos en mercado de Bagdad


Uno de los atentados más sangrientos de los últimos meses tuvo como blanco ayer lunes un mercado popular en pleno centro de Bagdad, en la plaza Tahrir, y se ha saldado ya con 75 muertos y 160 heridos, según el ministerio del Interior.
Eran las 12:30 en Irak
(9:30 GMT) cuando dos coches bomba explotaron casi simultáneamente en el centro del mercado conocido como “Al Harach”, junto a la plaza Tahrir, uno de los puntos neurálgicos de la capital.
El barrio era hasta hace poco de población mixta, con mayoría suní, pero las operaciones de “limpieza étnica” desatadas en Irak, y particularmente en Bagdad, durante todo el año pasado, han cambiado la configuración de la zona, que ahora es mayormente chií.
En el mercadillo suelen apostarse numerosos vendedores ambulantes que ofrecen ropa de segunda mano, componentes eléctricos y discos DVD con películas pirateadas, y donde los bagdadíes curiosean como en cualquier rastrillo.
Cuando los dos vehículos explotaron, el mercadillo estaba abarrotado de compradores y curiosos.
Según la Policía, no ha habido en este caso intervención de ningún terrorista suicida, ya que los autores abandonaron los vehículos llenos de explosivos, lo que significa que debieron accionarlos por control remoto.
El atentado de hoy sucede sólo seis días después de otra carnicería perpetrada en Bagdad, el pasado 16 de enero, cuando un atentado también con coches bomba mató a 70 personas, en su mayoría estudiantes, en la entrada de la Universidad Al Mustansariya de Bagdad.
Las explosiones de hoy quemaron treinta automóviles en las inmediaciones y dejaron abundantes daños materiales en esta zona, verdadero corazón de Bagdad y que ya en el pasado ha sido blanco de otros atentados.
Las explosiones fueron tan potentes que pudieron oírse en varios barrios de la capital.
Ambulancias, vehículos de Policía y automóviles de civiles ayudaron a evacuar a las numerosas víctimas, según explicaron varios testigos.
Miembros humanos quedaron esparcidos alrededor de la plaza, mientras que muchos cadáveres estaban totalmente carbonizados, por lo que era difícil su identificación.
El ministerio de Sanidad declaró el “estado de emergencia” en todos los hospitales de la capital para garantizar la asistencia a todos los heridos.
Este atentado se produce en vísperas de que el gobierno comience a aplicar el nuevo plan de seguridad “Aplicamos la ley”, para la capital iraquí, escenario de atentados y asesinatos cotidianos en casi todos sus barrios.
El gobierno iraquí tiene previsto aplicar el nuevo plan a partir del 1 de febrero, con ayuda de las tropas estadounidenses que desde la pasada semana están recibiendo a los 21,500 soldados de refuerzo prometidos por el presidente George W. Bush, casi todos para operaciones en Bagdad.

Sin que aparentemente tenga relación con el nuevo plan de seguridad, tropas estadounidenses e iraquíes acordonaron, en una operación conjunta, un barrio suní situado en el norte de Bagdad.
El portavoz del ministerio de defensa iraquí, Mohamed al Askari, precisó que el cordón policial en el barrio de Azamiya es una “operación rutinaria y no se trata de la aplicación de ningún plan de seguridad a largo plazo”.
Se desconocen las razones por las que el barrio ha sido acordonado por un amplio dispositivo de tropas estadounidenses e iraquíes provistos de vehículos armados.
El gobierno de Nuri al Maliki ha sido repetidamente acusado de acosar a los barrios y los grupos suníes, mientras tolera las actividades de las milicias chiíes, aunque en los últimos días ha prometido que su nuevo plan de seguridad no garantiza la impunidad de nadie.