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Irán prohíbe entrada a inspectores de OIEA


TEHERÁN Y BRUSELAS/ CABLES COMBINADOS

Irán prohibió la entrada en el país de 38 inspectores del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), confirmó ayer lunes la agencia estudiantil de noticias iraní ISNA.
Según el jefe de la comisión de Seguridad Nacional y Asuntos Exteriores del Parlamento, Aladdin Broujerdi, a quien cita ISNA, la decisión fue tomada después de que “un comité iraní revisara todos los archivos de los inspectores”.
Broujerdi añadió que la decisión ha sido oficialmente comunicada al OIEA y no ofreció más detalles sobre el motivo de la medida o si responde a la orden anunciada el pasado día 16 por el presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, de revisar la colaboración de su país con el OIEA.
La decisión de revisar la colaboración con el OIEA fue tomada en represalia por la adopción en el Consejo de Seguridad de la ONU de la resolución 1,737 en el que se conmina a Irán a abandonar su programa nuclear so pena de sanciones.
Pese a esta “revisión de la colaboración”, las autoridades iraníes han declarado en las últimas semanas que no piensan abandonar el OIEA, cuyos inspectores realizan visitas rutinarias a las instalaciones nucleares de Irán.
Aparte de esas visitas rutinarias también se hacen “inspecciones sorpresa” recogidas en el Protocolo Adicional del Tratado de No Proliferación Nuclear, del que Irán es signatario, y que de momento no piensa abandonar, según el gobierno de Teherán. EFE

UE aplica sanciones y pide al resto del
mundo imitarla
En ese orden, la Unión Europea anunció ayer lunes la aplicación “en su integridad y sin demora” de las sanciones adoptadas por la ONU contra Irán a raíz de sus controvertidas actividades nucleares, y pidió al resto de la comunidad internacional seguir el mismo camino.
El Consejo de Seguridad de la ONU adoptó a fines de diciembre pasado una resolución que sanciona los programas nuclear y balístico iraníes, e incluye una suspensión de las exportaciones de materiales y tecnologías vinculadas con estas actividades, al igual que el congelamiento de haberes y la restricción de viajes al exterior de ciertos responsables iraníes.
Estas sanciones serán aplicadas en forma inmediata, acordaron el lunes los cancilleres de los 27 países de la UE reunidos en Bruselas.
“El Consejo deplora que Irán no haya cumplido con los pasos requeridos en forma reiterada por la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) y el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas”, señalaron los ministros en un texto difundido al final de su encuentro.
En ese sentido, apoyaron las sanciones de la ONU, que apuntan “contra las partes más sensibles de los programas nuclear y balístico iraníes”, y pidieron al resto de la comunidad internacional “implementar las medidas en forma completa y sin dilaciones”.
“Tenemos una posición común. Creo que esto es necesario y una señal clara. Tenemos que mostrarnos resueltos”, declaró el ministro alemán de Relaciones Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, cuyo país preside la UE.
En la misma sintonía, la ministra británica, Margaret Beckett, subrayó que era necesario “aplicar en forma íntegra la resolución de la ONU con el objetivo de mantener la presión sobre Irán y que acepte la oferta de la comunidad internacional de volver a la mesa de negociaciones”.
Como la UE ya tiene desde hace más de 10 años una política “de facto” de no exportar armas hacia Irán, los cancilleres de los 27 países decidieron “no formalizar su embargo” el lunes.
El objetivo de esta prudencia es “conservar municiones para más tarde”, en caso de que se refuercen las sanciones si Irán persiste en su intención de desarrollar su programa nuclear, explicó una fuente comunitaria.
En ese marco, los ministros subrayaron que respetan “un enfoque progresivo y proporcionado”, mientras sigue en pie la oferta de cooperación presentada en junio pasado por la UE a Irán a cambio del congelamiento de su actividad de enriquecimiento de uranio.
Hasta el momento, las sanciones de la ONU no parecen haber modificado la voluntad de Irán de avanzar con su programa nuclear.
Numerosos países temen que el programa nuclear civil iraní, que aún está a nivel de investigación, sea derivado para fines militares, aunque Teherán siempre ha desmentido que tenga esa intención.

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