Internacionales

Otra matanza en Irak: 87 muertos

Otra nueva jornada de violencia en Irak se suma a la lista negra.

Tres explosiones en dos mercados de Bagdad y Jales –al norte de la capital iraquí- han dejado este lunes al menos 87 muertos y dos centenares de heridos.
Uno de los atentados más sangrientos de los últimos meses tuvo como blanco un mercado popular en pleno centro de Bagdad, en la plaza Tahrir, y se ha saldado ya con 75 muertos y 160 heridos, según el ministerio del Interior.
Eran las 12.30 en Irak (04.30H en Nicaragua) cuando dos coches bomba explotaron casi simultáneamente en el centro del mercado conocido como "Al Harach", junto a la plaza Tahrir, uno de los puntos neurálgicos de la capital.
El barrio era hasta hace poco de población mixta, con mayoría suní, pero las operaciones de "limpieza étnica" desatadas en Irak, y particularmente en Bagdad, durante todo el año pasado han cambiado la configuración de la zona, que ahora es mayormente chií.
En el mercadillo suelen apostarse numerosos vendedores ambulantes que venden ropa de segunda mano, componentes eléctricos y discos dvd con películas pirateadas, y donde los bagdadíes curiosean como en cualquier rastrillo. Cuando los dos vehículos explotaron, el mercadillo estaba abarrotado de compradores y curiosos.
Según la policía, no ha habido en este caso intervención de ningún terrorista suicida, ya que los autores abandonaron los vehículos llenos de explosivos, lo que significa que debieron accionarlos por control remoto.
En un segundo atentado 12 personas murieron y 29 resultaron heridas al estallar una bomba y casi al mismo tiempo caer un obús de mortero en la localidad de Jales, a 80 km al norte de Bagdad, indicaron los servicios de seguridad.
"Las víctimas se encontraban en un mercado popular de Jales, a 20 km de Baaquba, cuando una bomba estalló, a lo que siguió un obús de mortero. Doce personas murieron y 29 fueron heridas", declaró el teniente de policía Ahmed Mohammed.
La provincia de Diyala, donde tuvo lugar el ataque, sufre episodios de violencia religiosa que han causado miles de muertos en 2006.
Las explosiones de hoy quemaron treinta automóviles en las inmediaciones y dejaron abundante daño material en esta zona, verdadero corazón de Bagdad y que ya en el pasado ha sido blanco de otros atentados.
Las explosiones fueron tan potentes que pudieron oirse desde varios barrios de la capital. Ambulancias, vehículos de policía y automóviles de civiles ayudaron a evacuar a las numerosas víctimas, según explicaron varios testigos.
Miembros humanos quedaron esparcidos alrededor de la plaza, mientras que muchos de los numerosos cadáveres estaban totalmente carbonizados y era difícil su identificación.
El ministerio de Sanidad declaró el "estado de emergencia" en todos los hospitales de la capital para garantizar la asistencia a todos los heridos.
Nuevo plan de seguridad

Este atentado se produce en vísperas de que el gobierno comience a aplicar el nuevo plan de seguridad "Aplicamos la ley" para la capital iraquí, escenario de atentados y asesinatos cotidianos en casi todos sus barrios.
El gobierno iraquí tiene previsto aplicar el nuevo plan a partir del 1 de febrero, con ayuda de las tropas estadounidenses que desde la pasada semana están recibiendo los 21.500 soldados de refuerzo prometidos por el presidente George W. Bush, casi todos para operaciones en Bagdad.
Sin que aparentemente tenga relación con el nuevo plan de seguridad, tropas estadounidenses e iraquíes acordonaron hoy, en una operación conjunta, un barrio suní situado en el norte de Bagdad.
El portavoz del ministerio de defensa iraquí, Mohamed al Askari, precisó que el cordón policial en el barrio de Azamiya es una "operación rutinaria y no se trata de la aplicación de ningún plan de seguridad a largo plazo".
Se desconocen las razones por las que el barrio ha sido acordonado por un amplio dispositivo de tropas estadounidenses e iraquíes provistos de vehículos armados.
El gobierno de Nuri al Maliki ha sido repetidamente acusado de acosar a los barrios y los grupos suníes mientras que tolera las actividades de las milicias chiíes, aunque en los últimos días ha prometido que su nuevo plan de seguridad no garantiza la impunidad de nadie.