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Hillary Clinton, primera candidata presidencial en EU

* Volverá a casa blanca, pero no como primera dama

Admirada o criticada, la senadora demócrata por Nueva York y desde ayer primera candidata mujer a la presidencia de EU, Hillary Rodham Clinton, siempre ha hecho gala de su vocación de ser “la primera”.
Desde que en su época de estudiante fue la primera de la clase, la esposa del ex presidente, Bill Clinton, ha estado acompañada por esa cualidad a lo largo de toda su vida. Ella fue la primera mujer que consiguió un escaño en el Senado por el estado de Nueva York y es también la primera ex primera dama que se lanza a la carrera presidencial.
Brillante y calculadora, demasiado para algunos, Hillary Clinton es una mujer que levanta pasiones y odios, pero de la que nadie duda de su capacidad de llevar adelante lo que se propone. A sus 59 años, goza de un notable prestigio como jurista, defensora de los derechos civiles y las libertades fundamentales, y también como política.
El pasado mes de noviembre demostró que tiene su público y que le apoya, cuando renovó su escaño en la Cámara Alta por un amplio margen, frente a su contrincante republicano, John Spencer.
Ahora su apuesta es aún mayor, quiere volver a la Casa Blanca no como consorte, sino como presidenta y, tal y como ha hecho en ocasiones anteriores, la afronta muy segura de sí misma.
“Sé cómo piensan y operan los republicanos en Washington, y cómo vencerles”, aseguró la senadora en el mensaje en el que anunció su candidatura a las primarias demócratas para las elecciones presidenciales de 2008.
“Me apunto y estoy aquí para ganar”, dijo Hillary Diane Rodham, como se le conocía de soltera, antes de convertirse en una de las mujeres más reconocidas a nivel mundial.
Nacida en octubre de 1947 en el seno de una familia de clase media y de profundas raíces metodistas de Park Ridge (Illinois), Hillary es la hija mayor del matrimonio formado por el fallecido empresario textil Hugh Rodham y su esposa Dorothy.
Después de graduarse en el Wellesley College, en 1969 se matriculó en la Facultad de Derecho de la Universidad de Yale, donde conoció a su esposo, Bill Clinton, con quien tiene a su única hija, Celsea, y comenzó a demostrar su interés por la política.

Brillante abogada
Tras licenciarse con un expediente brillante, en 1974 siguió a Clinton hasta su pueblo, Fayattville, en Arkansas, y en 1975, contrajo matrimonio con él. A partir de entonces comenzó a ejercer la abogacía desde la firma Rose y se convirtió en una reconocida defensora de las libertades individuales y comenzó a acumular un creciente prestigio que en 1991 fue reconocido por el “National Law Journal” cuando la designó como una de las mejores abogadas del país.
Durante los doce años en los que su marido fue gobernador de Arkansas, le acompañó y le ayudó a tomar decisiones en todo momento, algo que siguió haciendo después de 1993, año en el que se convirtió en la primera dama de EU.
Entonces dejó muy claro que no iba a tener el clásico “papel segundón” de las primeras damas y que no estaba dispuesta a quedarse en casa “haciendo galletas y sirviendo tés”. Y lo cumplió.
En las dos legislaturas que vivió en la Casa Blanca, Hillary creó una nueva figura de esposa del presidente, compaginando las tareas de consorte y madre, con las de una persona totalmente implicada en su profesión y comprometida, especialmente con las causas de las mujeres y niños.
Encabezó los esfuerzos para aumentar los fondos para la investigación del cáncer de pecho y las vacunas infantiles, además de tratar de impulsar programas de educación, cuidados sanitarios e igualdad de oportunidades para mujeres y niñas de todo el mundo.
Su trabajo fue compensado con varios galardones, como el Premio de la Fundación Humanitaria Elie Wiesel y el Premio Martin Luther King.
Tras su paso por la Casa Blanca, en el año 2000 decidió seguir en la política por su cuenta y convertirse en la única ex primera dama elegida hasta el momento para desempeñar un cargo público, el de senadora.
Es un cargo que compaginó con la escritura de algunos libros, incluido el de sus memorias, “Living History”, que llegó a encabezar las listas de ventas, y en el que relata la etapa del “escándalo Lewinsky”, protagonizado por su marido y la ex becaria de la Casa Blanca y que, pese a que le llevó a dar una bofetada a su marido, no consiguió romper su matrimonio.