Internacionales

Manifestantes de Oaxaca retienen a 12 militares

* Reciben “con flores” a policías federales * APPO instruye a militantes a evitar enfrentamiento

Doce militares vestidos de civil fueron retenidos este domingo por manifestantes cuando intentaban atravesar una barricada camino al aeropuerto de la agitada ciudad mexicana de Oaxaca (sur), según el movimiento opositor, que anunció su liberación en las próximas horas.
Los militares, que se encontraban de franco, fueron retenidos cuando intentaban pasar por la barricada ubicada en una avenida que conduce a la terminal aérea, una de las centenares instaladas por los opositores en Oaxaca y sus alrededores en reclamo de la renuncia del gobernador, Ulises Ruiz.
Florentino López, vocero de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), que lidera las protestas en la ciudad (450 km al sur), dijo a la AFP que los militares actuaron con “agresividad” intentando pasar las vallas, pero sostuvo que su organización entró en contacto con mandos militares para “entregarlos” en las próximas horas.
Los militares prestan funciones en la zona castrense de Oaxaca, y, al parecer, no están relacionados con el operativo ordenado por el gobierno federal para tomar el control de la ciudad, que está a cargo de la Policía Federal Preventiva.
Oaxaqueños reciben a Policía con flores y pancartas
Entretanto, unos 400 vecinos de Oaxaca, opositores al gobernador Ulises Ruiz, recibieron con flores y pancartas a centenares de agentes de la Policía Federal Preventiva (PFP) que el domingo se posicionaron a la entrada de su ciudad, en una muestra de irónico repudio.
Los agentes, que fueron desplegados el sábado en los alrededores de Oaxaca, ocuparon a punta de fusil una barricada que había sido previamente abandonada por los manifestantes que tienen tomada la localidad, y se mantuvieron durante horas en esa posición, bloqueando el acceso desde la carretera que conecta con México.
“Si quiere avanzar el contingente lo vamos a dejar pasar y vamos a ir marchando detrás, es más, les vamos a hacer valla (hacer pasillo)”, aseguró Gervasio García, un miembro de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca que se acercó al lugar.
La APPO, que lidera la protesta en Oaxaca, instruyó a sus militantes evitar el enfrentamiento con la PFP y de replegarse en caso de que avanzasen. Sin embargo, ante la pasividad policial grupos de manifestantes se acercaban constantemente a la barrera antimotines para corear consignas, mostrarles pancartas o retratos de la Virgen de Guadalupe, mirarles con curiosidad, ofrecerles flores e incluso tomarse fotos como si fuese una atracción turística.
En un acto cargado de simbolismo, un manifestante les puso flores blancas en los uniformes a cinco policías: “Es un símbolo de paz para que lleven a sus madres el 10 de mayo (el Día de la Madre)”, les dijo.
Los agentes permanecieron inmóviles mientras un comandante les arrancaba las flores desde atrás e incluso pisoteaba algunas de ellas. Mientras miles de opositores acudían a las barricadas que se interponían entre el contingente policial y el centro de la ciudad, una cantidad cada vez mayor de vecinos se plantaba frente a los elementos de seguridad, pero sin ánimo de enfrentamiento.
Un grupo inicial de una decena de personas, que esgrimían banderas blancas y carteles contra Ruiz frente a una representación similar de oaxaqueños que aplaudían a los policías, fue creciendo hasta las varias centenas, mientras que los oficialistas desaparecieron.
La mayoría de los manifestantes rechazaban ser miembros de la APPO, movimiento que aglutina unas 50 organizaciones que lidera el reclamo por la destitución del gobernador, desde hace cinco meses.
“Nosotros queremos protestar por la entrada de la PFP a la población de Oaxaca porque en realidad no son ellos el organismo que debe resolver los problemas de la población”, afirmó Iván Ramos, un abogado oaxaqueño que se presentó como defensor de miembros de la guerrilla Ejército Popular Revolucionario (EPR), aunque dijo ser ajeno a cualquier organización.
A las cinco horas del inicio del operativo, la barrera de policías, armados con equipos antimotines y apoyados por una docena de tanquetas de agua y varios helicópteros, había avanzado apenas 50 metros. Desde este punto hasta el Zócalo (principal plaza de la ciudad) existen más de 4,000 metros de distancia.
Por su parte, los manifestantes, que en las primeras horas formaron barreras humanas a escasos metros de los agentes y les pedían que no entraran a agredirlos, se habían retirado medio kilómetro para instalar otra barricada con palos y piedras.