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Demócratas cuentan con victoria legislativa

* Estadounidenses a elecciones parlamentarias el próximo 7 de noviembre

Los demócratas estadounidenses consideran una victoria en las elecciones legislativas del 7 de noviembre como un trampolín para las presidenciales de 2008, y rechazan la idea de que sería mejor permanecer como oposición para cuidar sus posibilidades para dentro de dos años.
“Lo que está en juego es simplemente muy grande”, dice Michael Feldman, ex asesor del vicepresidente Al Gore, que podría intentar borrar dentro de dos años el fracaso que sufrió en 2000 contra George W. Bush.
Cada día que pasa para las elecciones parlamentarias parece reforzar las posibilidades de los demócratas de conseguir los 15 asientos que necesitan para obtener la mayoría en la Cámara de representantes, y así salir de doce años de oposición legislativa.
Algunos de ellos se preguntan si la victoria no sería un arma de doble filo, si no les impediría ganar las presidenciales en dos años al quedar asociados, por ejemplo, con el presidente George W. Bush y la guerra en Irak.
“No es así como esto funciona”, objeta Feldman, “es casi imposible hoy decir cuál será la dinámica política de una elección presidencial que se efectuará dentro de dos años”.
Por otro lado, el ex portavoz de Bush, Ari Fleischer, asegura que dos años es una eternidad en política. “Nadie puede predecir con precisión” cómo será en ese entonces el panorama político, dice.
Fleischer, que prevé que los demócratas van a conseguir la victoria en la Cámara de Representantes, estima que la amplitud de su victoria importará mucho: “Si la logran por, digamos cinco o diez asientos, no controlarán la escena”.
Según él, esto se explica por el hecho de que, tradicionalmente, “los demócratas no poseen la misma disciplina de partido que los republicanos, que hicieron pasar una buena parte de las reformas legislativas de Bush casi sin ningún apoyo de los demócratas”.
Jamal Simmons, otro ex colaborador de Al Gore, estima que el dinero está en el centro de la guerra electoral en Estados Unidos. Entonces “una victoria en 2006 sería un paso considerable hacia 2008, porque les daría una confianza enorme a los financistas y a los electores”, dice.
Las elecciones de medio mandato son importantes, además, porque se disputan puestos de gobernador, que sirven a la vez de plataforma de lanzamiento para una candidatura presidencial y de base logística para llevar la campaña, dice Simmons.
Esta elección es también una ocasión para los partidos de orientar el debate político a su favor, añade.
Pero “una de las grandes preguntas consiste en saber cómo dirigirán los demócratas alguna cámara del Congreso”, argumenta.
Simmons prevé que los demócratas establecerán un programa para que el partido trabaje en base a las iniciativas populares, como el fortalecimiento del control de las comisiones del Congreso o la ejecución efectiva de las recomendaciones de la comisión que investigó los atentados del 11 de setiembre.
Pero, advierte, “primero, hay que ganar”.