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Comando armado incendia autobús en París

* En 24 horas tres autobuses más fueron incendiados en la periferia de París, donde el desempleo y la exclusión social registran niveles alarmantes

Un autobús fue atacado e incendiado por personas encapuchadas y armadas este jueves a las afueras de París, un hecho inédito en Francia, donde la violencia en barrios periféricos aumentó, coincidiendo con el primer aniversario de una impresionante revuelta en estos mismos suburbios.
En las últimas 24 horas, tres autobuses fueron incendiados en la periferia de París, en barrios en los que el desempleo y la exclusión social registran niveles alarmantes. Desde principios de octubre, los incidentes se han multiplicado en estos suburbios, donde hubo policías heridos y varios vehículos calcinados, lo cual hizo temer un rebrote de violencia similar al de 2005.
Al respecto, el primer ministro francés, Dominique de Villepin, subrayó el jueves que su gobierno no permitirá semejante desorden y aplicará “sanciones ejemplares e inmediatas” para los que provocaron estos incidentes.
“No toleraremos en nuestro país una zona donde no impere el derecho (...) Deseamos que las mismas reglas y oportunidades estén presentes en todo nuestro territorio”, aseguró.
El miércoles por la noche, una decena de hombres encapuchados, cinco de ellos con armas, atacaron un autobús, hicieron descender a los pasajeros y lo incendiaron en Bagnolet, ciudad situada al noreste de la capital francesa.
Los agresores amenazaron a los pasajeros y al conductor con revólveres, aunque no hubo que lamentar heridos. La compra de armas está prohibida en Francia si se carece de una autorización especial.
Pocas horas antes, un autobús fue incendiado en Nanterre, también en la periferia de París. Los agresores permitieron que los pasajeros descendieran del autobús antes de impregnarlo con un líquido inflamable y emprender la huida.
En el mismo momento al sur de París, concretamente en la localidad de Athis-Mons, tres jóvenes encapuchados atacaron otro autobús, obligaron a bajar a los pasajeros y lanzaron un cóctel molotov en el interior, aunque el fuego pudo ser extinguido por el conductor.
Por último, en otro suburbio del sur en Grigny, varios autobuses, automóviles particulares y vehículos policiales fueron atacados el miércoles por la noche, pero esta vez con piedras.
Desde hace varias semanas, un importante dispositivo de seguridad se ha desplegado en estas zonas sensibles por miedo a que la violencia estalle de nuevo, coincidiendo con el primer aniversario de la revuelta callejera que comenzó el 27 de octubre de 2005, con la muerte accidental de dos jóvenes a las afueras de París.
Un informe confidencial de los servicios de inteligencia filtrado a la prensa esta semana estimaba que “la mayoría de los factores que provocaron hace un año el estallido de la violencia colectiva en una parte del territorio metropolitano siguen presentes”.
“A veces escucho decir que no se hace nada por los suburbios, que nada cambia. Y no lo puedo aceptar. Evidentemente, los problemas no se resuelven en un día, pero el gobierno ha emprendido un trabajo a largo plazo del que ya obtenemos los primeros frutos”, explicó Villepin.
Por ello, el primer ministro garantizó el jueves que los 100 millones de euros (1 euro: 1,2 dólares) adicionales concedidos en 2006 a asociaciones sociales que trabajan en estos suburbios serán mantenidos en el presupuesto de 2007.
Las tres semanas de violencia en los suburbios de París dejaron un saldo de más de 9.000 automóviles incendiados y decenas de edificios públicos y sedes de empresas parcial o totalmente destrozadas, pérdidas estimadas en 160 millones de euros (1 euro: 1,2 dólares).
Todos estos suburbios están habitados en gran medida por inmigrantes o sus descendientes, la mayoría procedentes del África subsahariana y el Magreb, y la tasa de desempleo juvenil puede llegar al 40%. El conflicto en estos suburbios mostró a la comunidad internacional las grandes deficiencias de Francia en materia de integración social.