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París arde de nuevo

El primer ministro francés, Dominique de Villepin, prometió hoy sanciones "inmediatas y ejemplares" contra los autores de disturbios en los barrios conflictivos, donde crece la tensión en víspera del primer aniversario de la ola de disturbios que azotó a decenas de "guetos" urbanos de Francia hace un año.

En vísperas de que se cumpla el primer aniversario de una impresionante revuelta que azotó a decenas de guetos urbanos en Francia, principalmente en el perímetro de París, la violencia amenaza con retornar a las calles de las ciudades francesas, lo que ha despertado la alarma en el Gobierno. Un autobús fue atacado e incendiado por personas encapuchadas y armadas el jueves en las afueras de París, un hecho inédito en Francia, donde la violencia en barrios periféricos aumentó.
En las últimas 24 horas, tres autobuses fueron incendiados en la periferia de París, en barrios en los que el desempleo y la exclusión social registran niveles alarmantes. Desde principios de octubre, los incidentes se han multiplicado en estos suburbios, donde hubo polícias heridos y varios vehículos calcinados, lo cual hizo temer un rebrote de violencia similar al de 2005.
Para evitar que los niveles de violencia vuelvan a asemejarse a los de hace un año, el primer ministro francés, Dominique de Villepin, prometió hoy sanciones "inmediatas y ejemplares" contra los autores de disturbios en los barrios conflictivos. "No podemos aceptar lo inaceptable", afirmó el jefe del Gobierno conservador en su XVI rueda de prensa mensual, un encuentro que tuvo lugar en un barrio de la periferia de la capital, Cergy-Pontoise, donde anunció medidas en materia de educación para reformar la orientación escolar y preparar mejor la inserción profesional.
"No toleraremos en nuestro país una zona donde no impere el derecho (...) Deseamos que las mismas reglas y oportunidades estén presentes en todo nuestro territorio", aseguró.
Ola de violencia
Unas horas antes de que Villepin rechazara con fuerza que haya "zonas de no derecho e impunidad", dos autobuses habían sido asaltados e incendiados por dos grupos de encapuchados, varios de ellos armados con armas cortas, en dos barrios de las afueras de París, Bagnolet y Nanterre, sin que hubiera heridos. Los encapuchados atacaron el autobús, hicieron descender a los pasajeros y lo incendiaron.
Los agresores amenazaron a los pasajeros y al conductor con revólveres aunque no hubo que lamentar heridos. La compra de armas está prohibida en Francia si se carece de una autorización especial. Pocas horas antes, un autobús fue incendiado en Nanterre, también en la periferia de París. Los agresores permitieron que los pasajeros descendieran del autobús antes de impregnarlo con un líquido inflamable y emprender la huida.
En el mismo momento, al sur de París, concretamente en la localidad de Athis-Mons, tres jóvenes encapuchados atacaron otro autobús, obligaron a bajar a los pasajeros y lanzaron un cóctel molotov en el interior aunque el fuego pudo ser extinguido por el conductor.
Y, en un gueto urbano cerca de Lyon (sureste) que figuraba entre las decenas de barrios conflictivos azotados por los disturbios de hace un año, un autocar vacío fue pasto de las llamas. También el miércoles por la tarde decenas de jóvenes apedrearon coches privados y de la policía cerca de la Grande Borne en Grigny (afueras de París), en una aparente represalia por el procesamiento de dos jóvenes, de 18 y 13 años, por haber incendiado un autobús allí el pasado domingo.
La empresa del transporte urbano indicó hoy que prevé desviar las rutas de ciertos autobuses para que eviten las zonas conflictivas, después de que anoche se interrumpiera el servicio en 17 líneas. La quema de autobuses sigue a las repetidas emboscadas tendidas por jóvenes a policías en guetos urbanos de la región parisiense en las últimas semanas a medida que se acercaba el aniversario del estallido de las revueltas de 2005.
Fuertes medidas de seguridad
Desde hace varias semanas, un importante dispositivo de seguridad se ha desplegado en estas zonas sensibles por miedo a que la violencia estalle de nuevo. Los servicios de información de la policía advirtieron hace poco de que la situación es explosiva, especialmente en la periferia de París, y que persisten muchas de las condiciones que llevaron a la ola de violencia que se extendió a casi 300 guetos urbanos en 2005 y llevó al Gobierno a decretar el estado de emergencia.
El detonante de aquella ola de disturbios en barrios caracterizados por el desempleo, la delincuencia y la concentración de inmigrantes de varias generaciones, fue la muerte accidental en Clichy-sous-Bois de dos jóvenes que, para huir de la policía, se refugiaron en un transformador eléctrico.
Las tres semanas de violencia en los suburbios de París dejaron un saldo de más de 9.000 automóviles incendiados y decenas de edificios públicos y sedes de empresas parcial o totalmente destrozadas, pérdidas estimadas en 160 millones de euros (1 euro: 1,2 dólares). Todos estos suburbios están habitados en gran medida por inmigrantes o sus descendientes, la mayoría procedentes del Africa subsahariana y el Magreb, y la tasa de desempleo juvenil puede llegar al 40%. El conflicto en estos suburbios mostró a la comunidad internacional las grandes deficiencias de Francia en materia de integración social.
Un informe confidencial de los servicios de inteligencia filtrado a la prensa esta semana estimaba que "la mayoría de los factores que provocaron hace un año el estallido de la violencia colectiva en una parte del territorio metropolitano siguen presentes".
"A veces escucho decir que no se hace nada por los suburbios, que nada cambia. Y no lo puedo aceptar. Evidentemente, los problemas no se resuelven en un día pero el gobierno ha emprendido un trabajo a largo plazo del que ya obtenemos los primeros frutos", explicó Villepin.
"Nuestra vigilancia y compromiso deben ser constantes". Lo ocurrido estos días exige "respuestas inmediatas, arrestos. Las habrá" y habrá "sanciones inmediatas y ejemplares", prometió. Ante el problema de los barrios, se necesita "una política global responsable: las mismas reglas deben aplicarse a todos", sentenció.
Por ello, el primer ministro garantizó este jueves que los 100 millones de euros (1 euro: 1,2 dólares) adicionales concedidos en 2006 a asociaciones sociales que trabajan en estos suburbios serán mantenidos en el presupuesto de 2007. Mientras, la oposición socialista en la cámara de los diputados reclamó hoy la creación de una comisión de investigación sobre la situación en los barrios conflictivos para evaluar los medios movilizados por el Estado y diagnosticar su "impacto efectivo".