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Concluye sangriento Ramadán en Irak


T Ejército estadounidense anuncia nuevas pérdidas con la muerte en combate de seis militares el sábado y el domingo
BAGDAD AFP
Los numerosos ataques contra las tropas estadounidenses y la espiral de violencia sectaria en Irak aumentan la presión sobre el presidente George W. Bush, mientras los iraquíes celebraban este lunes la fiesta de Aid Al Fitr, que marca el final del Ramadán, en un día en que siete personas murieron en diversos atentados en el país.
El ejército estadounidense anunció nuevas pérdidas, con la muerte en combate de seis militares el sábado y el domingo.
Desde comienzos de octubre, 86 militares norteamericanos perdieron la vida en Irak, en uno de los meses más mortíferos para el ejército de Estados Unidos desde la invasión, en marzo de 2003.
La multiplicación de los ataques contra los 140,000 soldados norteamericanos desplegados en Irak y la escalada de la violencia religiosa presionan al gobierno de Bush. Desde 2003, 2,792 militares norteamericanos y miembros asimilados del personal militar murieron en Irak, según un recuento de la AFP basado en las cifras del Pentágono.
Tanto la oposición demócrata norteamericana como algunos republicanos que temen que este tema cause su derrota en las elecciones parlamentarias del 7 de noviembre piden un cambio de rumbo en Irak.
Por otro lado, cuatro civiles y tres policías murieron en atentados con bomba en dos barrios de Bagdad el lunes, primer día del Aid Al Fitr, la fiesta que marca el final del mes de ayuno musulmán del Ramadán.
El Ramadán estuvo marcado por la violencia hasta el último minuto. Diecisiete reclutas chiítas de la Policía fueron asesinados el domingo y otros 24 fueron heridos en una emboscada que les tendieron los insurgentes cerca de Baaquba (a 60 km al norte de Bagdad), según las informaciones obtenidas el lunes de mañana de fuentes médicas.
Durante el Ramadán, la violencia se ha recrudecido, provocando decenas de muertos diarios en Irak, muchos de ellos en episodios violentos entre chiítas y sunitas. Por su parte, los sunitas y los kurdos iraquíes conmemoraron el Aid al Fit, aunque con el corazón apesadumbrado.
Los chiítas, mayoritarios en Irak, seguían ayunando el lunes y tienen que esperar que las autoridades religiosas de Najaf les indiquen que el Ramadán ha terminado, el martes o el miércoles.
En Al Amara, a 365 km al sur de Bagdad, el gobierno impuso el toque de queda tras encontrarse muerto en el oeste de la ciudad al hermano de un jefe del Ejército del Mahdi, la poderosa milicia del clérigo radical chiita Moqtada Al Sadr.
Hussein Al Bahadli, hermano de Fadel, comandante del Ejército del Mahdi en Al Amara, había sido detenido acusado del asesinato del jefe de los servicios de inteligencia de la policía de Al Amara y de tres de sus colaboradores.
Las circunstancias en las que Hussein Al Bahadli fue hallado muerto se desconocen por el momento.
El primer ministro iraquí Nuri Al Maliki, que aplazó varios meses el desarme de las milicias, advirtió a los milicianos en un comunicado que el ejército “respondería a sus actos con firmeza”.
Ante el recrudecimiento de la violencia en Irak, los medios de comunicación norteamericanos indicaron que la comisión especial sobre Irak, encargada de hacer propuestas y presidida por el ex secretario de Estado republicano James Baker, se dispone a sugerir grandes cambios en la estrategia estadounidense: una retirada de las tropas por etapas, o discusiones con Irán y Siria.
Bush, quien el sábado consultó a sus generales sobre la forma de enfrentar la degradación de la situación en Irak, excluyó, sin embargo, un cambio fundamental de su estrategia refiriéndose a ajustes tácticos.
Por otra parte, las autoridades iraquíes asumirán la responsabilidad directa de la seguridad en la mitad de las provincias del país antes de fin de año, pero las fuerzas de la coalición no deben abandonar el país, afirmó el lunes en Londres el viceprimer ministro iraquí, Barham Saleh.
“Antes de fin de este año, la seguridad de siete u ocho provincias de Irak, de un total de 18, estarán bajo control iraquí directo”, afirmó Saleh luego de una entrevista con el primer ministro británico, Tony Blair, en Londres.