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Emotivo homenaje a víctimas de masacre en El Salvador

Guardada en la mente de los salvadores está la llamada masacre del cantón San Francisco Angulo, de Tecoluca, que ocurrió el 25 de julio de 1981, cuando paramilitares y miembros de la ahora proscrita Guardia Nacional mataron a 39 mujeres, dos hombres y cuatro niños, todos acusados de "ser guerrilleros".

Con velas encendidas, cánticos y coreando consignas como "justicia, justicia", unos 500 salvadoreños este domingo en Tecoluca (75 km al este de San Salvador) realizan una vigilia para homenajear y sepultar a 30 de las 45 víctimas de una masacre cometida por militares hace 25 años.
Con el traslado en procesión de los 30 pequeños ataúdes que estaban en un centro de promoción de mujeres, en la periferia este de Tecoluca, familiares y amigos de las víctimas con velas encendidas vencieron la oscuridad de la noche iluminando las fangosas calles.
"Justicia, justicia", "Sí están en tu memoria, son parte de la historia" y "para las víctimas pedimos justicia", eran las consignas que más resonaban en el silencio de la noche en las calles de Tecoluca, un municipio que fue duramente castigado por la guerra civil (1980-1992).
Todas las víctimas que la mañana de este domingo fueron sepultadas, son parte de la llamada masacre del cantón San Francisco Angulo, de Tecoluca, que ocurrió el 25 de julio de 1981, cuando paramilitares y miembros de la ahora proscrita Guardia Nacional mataron a 39 mujeres, dos hombres y cuatro niños, todos acusados de "ser guerrilleros".
La masacre, según sobrevivientes fue cometida a las 11 de la mañana de aquel 25 de julio, y tres horas después vecinos de otras comunidades y algunos familiares llegaron y sepultaron a los muertos en fosas comunes.
La noche del sábado, debido a intermitentes lluvias, la vigilia que se desarrollará en la plaza central de Tecoluca se trasladó a la iglesia.
Los ataúdes color gris y con una que otra flor natural o de plástico, fueron colocados sobre mesas que estaban en el altar mayor de la céntrica iglesia, mientras un animador pidió un minuto de aplausos para las víctimas.
Lágrimas

Uno de los momentos más emotivos, que se vivió en la vigilia y que hizo derramar lágrimas a los presentes, fue cuando la anciana Rosa Arías (87) pidió a su nieto Edén Arías (28) abrir dos de los ataúdes, los cuales contenían las osamentas de su hija María Esperanza Arías y de una nieta Ana del Rosario Arías, una joven de 15 años.
Ante la petición de la anciana, los que estaban presentes guardaron silencio. Frente a los ataúdes abiertos, Rosa Arias se arrodilló, luego levantó su mano derecha para tocar y santiguar (con la señal de la cruz) la inerte calavera de su hija y de su nieta, que estaban envueltos en un paño blanco.
"Es algo muy difícil, no se puede explicar, lo único que podemos pedir es justicia porque ellos murieron injustamente", declaró Edén Arías.
Edén, dijo estar "vivo de milagro", ya que tenía cuatro años cuando los hombres armados llegaron y el se salvó porque con sus hermanos Elmer (6) Jesús (9), Francisco (11) y Wilfredo (14), corrieron a ocultarse en el monte.
Llorando, Rosa Arías, confesó que "solita y canastiando (vendiendo cosas caminando por las calles) logré criar a todos mis nietos, porque esos guardias ingratos me los dejaron sin su madre".
Piden justicia
Uno de los animadores de la Vigilia, asuró que "no estamos aquí para pedir venganza, estamos aquí para pedir justicia. A los asesinos los perdonamos, pero tienen que pedir perdón".
El Alcalde de Tecoluca Simón Amaya, que pertenece a la ex guerrilla del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN,izquierda), dijo "compartir" el dolor que embarga a los familiares de las víctimas, porque un hermano suyo murió en Chalatenango, norte del país y recordó además que su padre "quedó enterrado en un potrero".
Entierro colectivo
La mañana de este domingo, el homenaje a las víctimas culminó con el entierro colectivo, en San Francisco Angulo, donde se construyó un nicho especial, que a su vez servirá como monumento para honrar a los caídos.