Internacionales

Protestas contra decisión del gobierno colombiano

* Centenares de personas marcharon ayer por las calles de Cali para criticar la orden de Uribe de rescatar a secuestrados

BOGOTÁ /AFP

Familiares de los secuestrados en Colombia protagonizaron ayer sábado multitudinarias marchas en rechazo al anuncio del presidente Álvaro Uribe de poner fin al proceso para un canje de guerrilleros de las FARC presos por rehenes, a los que quiere rescatar con operativos militares.
Unos 300 familiares de los 12 diputados (legisladores municipales) plagiados por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en abril de 2002, marcharon hacia el mediodía de este sábado (17H00 GMT) por las calles de Cali, tercera ciudad colombiana, para criticar la orden de Uribe de rescatar a los plagiados.
“Nos oponemos a la indolente orden de rescate dada por el presidente, porque significa que de ellos (los secuestrados) regresarán sólo sus cadáveres”, dijo a la AFP Erica Serna, familiar de uno de los políticos plagiados, que se congregó junto a los demás marchantes en la plazoleta central de la Alcaldía de la ciudad.
Los marchantes exhibieron pancartas y cientos de bolsas plásticas de color negro, con la etiqueta “rescatado” para enfatizar su mensaje de que ante una operación militar, el destino de sus familiares será la muerte, y que ellos sólo recibirán sus restos.
“El Presidente los condenó a muerte. Con el rescate no hay garantías de sobrevivencia”, dijo a su turno Ruby Jaramillo, esposa del diputado Nacianceno Orozco, mientras que Ángela de Pérez, esposa de otro político plagiado, anunció la realización de multitudinarias protestas en varias ciudades del país.
A los actos públicos se sumó una andanada de críticas contra el Presidente por la suspensión de los acercamientos con los guerrilleros.
La Federación Internacional de Comités pro liberación de la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt --rehén de las FARC desde febrero de 2002-- instó al mandatario colombiano a renunciar al rescate, porque “sería con casi toda seguridad fatal para los secuestrados”, dijeron en una carta.
Julio Gómez, Presidente del influyente sindicato Central General de Trabajadores (CGT), sugirió a Uribe “reflexionar y explorar nuevamente los caminos que conlleven a la libertad de los secuestrados, al tiempo que voceros de la Iglesia Católica, que impulsaban el canje, se declararon en contra del rescate militar de los plagiados.
“Como pastor de la Iglesia Católica en el nororiente colombiano rechazo la posibilidad de un rescate usando la fuerza armada. Después de tantos años de sufrimiento, esto sería la peor”, dijo monseñor Darío Monsalve, obispo del departamento de Santander (centroeste).
En una respuesta a las críticas, Uribe elevó el tono de los insultos a las FARC e instó a la comunidad internacional a exigir la liberación de los plagiados a los rebeldes.
“La comunidad internacional va a tener que pensar qué es lo lógico: si exigirle a un Gobierno honrado y democrático que negocie con los que están lanzando carros bombas o exigirles a los terroristas que liberen a los secuestrados. Ahí está el dilema”, dijo Uribe en un evento desde la ciudad de Cúcuta (centro-este).
“Yo, durante estos meses dije ‘estamos listos para la negociación con gestos de buena fe’. Y la respuesta (de las FARC) ha sido explotar carros bombas. Es más fácil proteger la vida de los colombianos y de los secuestrados con gobiernos determinados y firmes para derrotar el terrorismo que con gobiernos débiles”, puntualizó.
En un vehemente discurso, Uribe también acusó ayer sábado a los comandantes guerrilleros de ser “tramposos”, “bandidos”, “matones” y “mentirosos”.
Hasta ayer sábado, las FARC no se habían pronunciado sobre el tema, pero la agencia Anncol --que distribuye por Internet información de ese grupo-- señaló que “la respuesta exagerada, sanguínea y soez del Presidente demuestra que se ha quedado solo con su política de inseguridad democrática (bandera del gobierno)”.
Las FARC habían propuesto intercambiar por 500 rebeldes presos a 58 de los centenares de secuestrados en su poder, que incluye a Betancourt (que tiene también la nacionalidad francesa), a tres estadounidenses, así como a políticos, militares y policías, algunos de ellos cautivos desde hace ocho años.
Uribe había aceptado en diciembre una propuesta más limitada de Francia, España y Suiza, para que la “zona de despeje” fuera de 180 km, pero el viernes, y como reacción a un atentado con coche bomba a un complejo militar de Bogotá, suspendió los acercamientos y ordenó el rescate militar de los cautivos.