Internacionales

Un visionario realista que devolvió la dignidad a los pobres

Mohamed Yunus, que recibió hoy el Premio Nobel de la Paz junto a su banco de microcréditos Grameen, pasará a la historia como creador de una idea revolucionaria que ha permitido que millones de personas abandonen la pobreza.

Este economista de carácter afable y perseverante es conocido mundialmente como "el banquero de los pobres" y tiene una especial relación con la reina Sofía de España, que ha hecho suyo un proyecto que ha devuelto la dignidad a pobres de 22 países.
Idealista en sus aspiraciones pero pragmático en sus planteamientos, Yunus, de 66 años, ha ayudado especialmente a las mujeres, que suman el 86 por ciento de sus clientes.
Que un economista haya dirigido su mirada hacia los más humildes y haya considerado el amor propio y la honestidad de los pobres como garantía suficiente para un banco es algo que sólo un visionario realista podía atreverse a poner en práctica.
Bangladesh entre los más pobres
Desde el 26 de marzo de 1971, fecha en que consiguió la independencia, Bangladesh ha estado siempre entre los países más pobres y superpoblados de la tierra.
En 1940, Dacca, su capital, aún formaba parte del Imperio Británico, y el joven Mohamed Yunus estaba decidido a llegar a ser un brillante economista cuando en los años 60 comenzó sus estudios en Nueva Delhi.
Tras obtener algunas de las becas más prestigiosas del mundo, como la Fullbright o la Eisenhower, que le dieron la oportunidad de completar su formación en EEUU, Yunus volvió a su país para colaborar en el proceso de construcción nacional en marcha.
La idea que cambió el mundo
En 1972, convertido ya en director del Departamento de Economía de la Universidad de Chittagong, decidió prestar el equivalente a 27 dólares de su bolsillo a un grupo de mujeres que malvivían con la artesanía de bambú.
Tras comprobar, satisfecho, que esas mujeres le devolvieron puntualmente el préstamo, empezó a concebir una idea que cambiaría el mundo.
Ya que los bancos convencionales sólo admiten como garantía de pago los documentos y las posesiones materiales, los pobres de todo el mundo están fuera del círculo económico y, por tanto, condenados a seguir siendo pobres para siempre.
Con esta idea en la cabeza, Yunus se aventuró a crear en 1976 lo que parecía un contrasentido: un banco cuyos clientes fuesen pobres y cuya única garantía de pago fuese su palabra. Fue un éxito rotundo.
El sistema, basado en los llamados "grupos solidarios", consiste en proporcionar créditos de 75 a 300 dólares a grupos de cinco mujeres, que gestionan el dinero recibido entre ellas y responden solidariamente de la devolución del mismo.
Como comprobó Yunus, las mujeres se muestran mucho más responsables a la hora de administrar los bienes familiares y por tanto resulta mucho más práctico hacer que sean ellas las receptoras de los créditos y las encargadas de devolverlo.
En una sociedad musulmana y tradicional como la bangladeshí, esto le ocasionó problemas al principio, pero hoy el Grameen Bank ha conseguido implantar su modelo en 22 países y sus beneficios han alcanzado ya a once millones de pobres de todo el mundo.
Mohamed Yunus se muestra especialmente orgulloso de los resultados alcanzados en su país natal, donde 22.000 empleados de Grameen Bank trabajan en 38.000 aldeas y en el 99 por ciento de los casos se recupera el dinero prestado.
El premio Nobel de la Paz de 2006 es un reconocimiento más de los cosechados por este afable bengalí, que ya recibió el premio Príncipe de Asturias de la Concordia en 1998 y ha sido investido doctor honoris causa por diez universidades de todo el mundo.
La Reina Sofía es una de las más famosas defensoras del modelo de microcréditos desde 1997 y viajó a Bangladesh en febrero de 2004 para asistir a la Cumbre Mundial del Microcrédito.
"Algún día nuestros nietos tendrán que ir al museo para saber lo que era la pobreza", dijo en una ocasión Yunus.
Gracias al "Banco de los Pobres", ese día está, al menos, cada vez más cerca.