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Calculan 655 mil muertos desde la invasión a Irak


Unos 655.000 civiles iraquíes (un 2,5% de la población de Irak) han muerto desde la invasión estadounidense de su país en marzo de 2003, según un estudio independiente realizado por expertos norteamericanos y de la universidad de Bagdad, que fue calificado de exagerado por el gobierno iraquí y el presidente norteamericano George W. Bush.
Un equipo dirigido por Gilbert Burnham, de la Escuela de Salud Pública Bloomberg de la Universidad Johns Hopkins en Baltimore (Estados Unidos), hizo una estimación de los fallecimientos durante el período posterior al inicio de la invasión, entre marzo de 2003 y junio de 2006, y comparó tales datos con la mortalidad previa a la ofensiva, entre enero de 2002 y enero de 2003.
En el estudio, publicado en Internet por la revista médica británica The Lancet, los investigadores seleccionaron al azar 47 lugares en todo el país, que incluían 1.849 hogares y 12.801 personas.
Los expertos interrogaron a los dueños de las casas sobre los nacimientos, las muertes y las migraciones. Igualmente les preguntaron si se había producido alguna muerte desde enero de 2002, y en ese caso, pidieron ver el certificado de defunción para registrar la causa.
De las 629 muertes registradas, 547, es decir el 87%, se habían producido desde la invasión estadounidense.
Extrapolando dichos resultados a escala nacional, el estudio concluye que desde marzo de 2003 se han producido 654.965 muertes prematuras en Irak.
Unas 601.000 personas perecieron de forma violenta, y la mitad de dichas muertes se produjo con armas de fuego.
El estudio reconoce sus limitaciones en la recopilación de datos, indicando que la “extrema inseguridad” que rodeó la investigación impidió a muchos investigadores salir para entrevistar a las familias, así como el tiempo que podían interrogarlas.
“Las armas de fuego siguen siendo la causa de muerte más común, aunque los fallecimientos debidos a coches bomba han aumentado”, señalaba el estudio.
No obstante, existe la posibilidad de que no se hayan podido registrar algunas muertes, según el estudio.
“Algunas familias, sobre todo las que cuentan con combatientes muertos, podrían haber ocultado dichas muertes (...) Hay familias que podrían haber sido exterminadas por completo”, lo que puede haber sesgado la investigación, añadía el informe.
Lo niegan rotundamente
Por su parte, el gobierno de Irak desmintió ayer miércoles por la noche los datos del informe, calificándolo de “exagerado”.
“Esta cifra, sin relación con la realidad, es exagerada”, declaró el portavoz del gobierno, Ali Debbagh.
“Es una cifra que desafía la realidad más evidente”, afirmó.
Debbagh hizo un “llamamiento a las instituciones de investigación para que adopten criterios precisos y transparentes, sobre todo cuando se trata de cifras de víctimas”.
En tanto, el presidente de Estados Unidos, George Bush, declaró por su lado en una rueda de prensa en la Casa Blanca que no lo considera “un informe creíble, como tampoco lo creen el general (George) Casey (comandante de las fuerzas multinacionales en Irak) y los funcionarios iraquíes”.
Pese a su incredulidad, el presidente estadounidense reconoció que se viven tiempos difíciles en el país del Golfo.
“Comprendo que los estadounidenses contemplan actos de violencia despreciable en televisión, y que atravesamos un período difícil en Irak”, declaró Bush durante una conferencia de prensa.
“Los desafíos son difíciles, no podían ser más importantes”, dijo Bush, quien agregó: “Si abandonáramos ese país antes de que los iraquíes puedan defender su joven democracia, los terroristas tomarían el control de Irak y establecerían un refugio desde el cual lanzar ataques contra Estados Unidos”.
El presidente estadounidense renovó su apoyo al gobierno iraquí. “Estaremos a su lado, lo ayudaremos”, señaló.