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Confirman muerte de Lidle en accidente en NY

El lanzador, Cory Lidle, murió junto a otra persona, cuando la nave que pilotada se estrelló en un edificio de apartamentos de Manhattan. En un principio el accidente causó alarma mundial por temor a que se tratara de un atentado terrorista.

Una pequeña avioneta pilotada por el jugador de béisbol de los Yanquis, Cory Lidle, se estrelló hoy contra un edificio de apartamentos en Manhattan, en un accidente en el que perecieron dos personas, entre ellos el relevista. El alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, explicó hoy que los dos cuerpos, un hombre y una mujer, aparecieron en la calle, junto a los restos del avión.
El propio entrenador del equipo, Joe Torre, había revelado horas antes que el jugador, de 34 años y padre de un niño, era el propietario de la avioneta, el popular modelo Cirrus S20, con capacidad para cuatro personas. Posteriormente, el propietario del equipo, George Steinbrenner, confirmó que el fallecido era Cory Lidle, que había obtenido la licencia de vuelo hacía un año y cuyo pasaporte apareció en la calle, junto a los restos de la avioneta.
El choque del aparato provocó un aparatoso incendio en uno de los pisos del edificio de apartamentos, si bien no causó daños a la estructura del inmueble, gracias a que era ligera y a que el motor y la estructura metálica cayeron a la calle. El edificio, denominado Berlaire Condominiums, consta de unos 52 pisos, y data de unos 25 años.
Tras el accidente, las fuerzas de seguridad realizaron un enorme despliegue de seguridad, con decenas de coches de policía y camiones de bomberos. El alcalde Bloomberg se mostró aliviado por el hecho de que el apartamento contra el que se estrelló la avioneta estuviera desocupado en ese momento, lo que hace suponer que los dos fallecidos eran ocupantes del aparato.
Bloomberg insistió, al igual que las autoridades federales, que el accidente había sido fortuito y que no había ningún indicio de que se tratara de un atentado. También la Oficina Federal de Investigaciones (FBI), la Administración Federal de Aviación de EEUU (FAA, por sus siglas en inglés) y la propia Casa Blanca indicaron que no hay indicios que apunten a un ataque intencionado. No obstante, el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, fue informado inmediatamente del siniestro.
Alarma mundial
En un primer momento, el accidente causó alarma mundial dado el precedente de los atentados del 11 de septiembre del 2001 contra Nueva York y Washington. El Mando de Defensa Aérea de América del Norte (NORAD) indicó que había ordenado el sobrevuelo de aviones caza por encima de algunas ciudades estadounidenses, tal como contempla el protocolo de actuación para casos de alerta. El propio gobernador del estado de Nueva York, George Pataki, reconoció que un hecho de esta naturaleza, después del 11 de septiembre, suscita "recuerdos trágicos y aumenta la tensión", pero confirmó en que no se sospechaba de una acción terrorista.
En rueda de prensa, Bloomberg no confirmó si el piloto de la avioneta realizó una llamada de emergencia antes de estrellar, como informaron algunos medios locales, lo que hizo suponer que tuvo problemas con el control de la aeronave. Una vez sofocado el incendio, las autoridades comenzaron a realojar el edificio, donde continúan las indagaciones.
La avioneta partió a las 14.29 hora local (la misma hora en Nicaragua) del aeropuerto Teterboro, en Nueva Jersey, donde normalmente operan aviones privados y helicópteros. Tras sobrevolar la Isla de la Libertad, donde se encuentra la Estatua de la Libertad, el aparato se dirigió a Manhattan, donde recorrió el río Este, en el lado oriental de la isla, hasta que chocó contra el edificio, hacia las 14.45 hora local. La aeronave volaba bajo las reglas de "vuelo visual", que no requieren estar en contacto con los controladores de tráfico aéreo.