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Miles de rusos despiden a Ana Politkóvskaya

Miles de personas asistieron esta mañana al entierro de la periodista rusa, crítica con el Gobierno de Vladimir Putin y la guerra en Chechenia. Yasen Zasurski, decano de la facultad de Periodismo de Moscú y antiguo profesor de Politkóvskaya, dijo que con la muerte de la periodista "ha sido acribillada la conciencia de Rusia".

En medio de la solidaridad internacional y el mutismo de las autoridades rusas, Moscú se despidió hoy de la periodista y defensora de los derechos humanos Ana Politkóvskaya, asesinada a quemarropa el pasado sábado. Miles de personas se dieron cita en el cementerio Troyekúrovo para dar el último adiós a Politkóvskaya, gran crítica de la campaña militar del Kremlin en Chechenia que dedicó su pluma a la defensa de los civiles ante los abusos del Ejército y los señores de la guerra.
"Ana Politkóvskaya era la mejor y la más audaz de los periodistas rusos, y su muerte es una pérdida irreparable", declaró el Defensor del Pueblo, Vladímir Lukin, durante la ceremonia fúnebre en la sala del tanatorio donde se instaló la capilla ardiente. Los familiares intentaron evitar que el acto se convirtiera en un "mitin político", pero al funeral acudieran numerosos periodistas, políticos de oposición, embajadores occidentales y representantes de la diáspora chechena.
A pesar de la lluvia incesante, miles de personas hicieron cola durante horas para acceder a la sala y depositar flores en el féretro, junto al que estaban sentadas los dos hijos de la periodista y su madre, que acaba de sufrir un infarto y de perder a su marido. "Estamos despidiendo a una persona que era más que un familiar. Con frecuencia dicen que los chechenes sólo pensamos en la venganza, pero en este caso no queremos venganza, sino justicia", dijo un emocionado octogenario representante de la diáspora chechena.
En previsión de posibles protestas, en las inmediaciones del tanatorio fueron estacionados tres autocares con agentes antidisturbios, mientras patrullas de policía vigilaban los accesos al camposanto. Lukin recordó que la última vez que estuvo en ese cementerio fue en el funeral de Yuri Schekochijin, diputado y colega de Politkóvskaya en el semanario opositor "Nóvaya Gazeta" quien resultó envenenado en 2003 cuando investigaba la corrupción en altas esferas del poder.
El asesinato de Politkóvskaya motivó una enérgica condena internacional, pero no logró romper el mutismo del Kremlin, quien sólo estuvo representado en el funeral por un viceministro de Cultura. Hizo falta que el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, llamara ayer por teléfono a su colega ruso, Vladímir Putin, para que el jefe del Kremlin rompiera el silencio y prometiera una "investigación objetiva" del asesinato.
Entre otros diplomáticos occidentales, a la ceremonia fúnebre asistió el embajador de EEUU en Moscú, William Burns, quien espera "que la muerte de Ana recuerde a los rusos la necesidad de luchar por la verdad". Yasen Zasurski, decano de la facultad de Periodismo de Moscú y antiguo profesor de Politkóvskaya, dijo que "ha sido acribillada la conciencia de Rusia".
Al acto asistieron numerosos activistas rusos de los derechos humanos que compartían con Politkóvskaya sus críticas al retroceso de la democracia en Rusia desde la llegada al poder de Putin coincidiendo con el comienzo de la segunda guerra chechena. Svetlana Gánushkina, dirigente de la organización de derechos humanos Memorial, señaló que "había mucha gente interesada en la muerte de Politkóvskaya, que había recibido numerosas amenazas".
Por su parte, Grigori Yavlinski, líder del partido liberal opositor Yábloko, afirmó que este atentado "es un síntoma muy grave, pues marca el comienzo de la eliminación física de los que se oponen al poder". "Politkóvskaya no sólo era una periodista crítica, sino una opositora política al poder", afirmó.
En representación de los propietarios de "Nóvaya Gazeta" asistió el diputado y banquero Alexandr Lébedev, quien ha ofrecido casi un millón de dólares de recompensa a cambio de información sobre el asesinato.
Politkóvskaya, quien nació en Nueva York en 1958 en el seno de una familia de diplomáticos soviéticos, fue asesinada a tiros en la tarde del pasado sábado en el portal de su casa. "Nóvaya Gazeta", que lleva a cabo una investigación independiente del atentado, sacó ayer una edición especial dedicada a Politkóvskaya y publicará más tarde el último reportaje que ella preparaba sobre las torturas en Chechenia. Actos de solidaridad en memoria de la informadora también tuvieron lugar hoy en San Petersburgo y otras ciudades rusas, así como en Kíev y otras urbes de Ucrania, de donde procedía su familia.